Informes Especiales · 10 de Marzo de 2018

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El valor de la experiencia

Tomás de Rocamora y Ameghino de Villa María apuntalan el trabajo en la Liga Femenina con su estructura de Liga Argentina. Sin hacer diferencias entre varones y mujeres en logística y filosofía de juego, participan del desafío nacional que propone la AdC por segundo año consecutivo.

Por David Ferrara

La Liga Nacional Femenina que organiza la Asociación de Clubes es motivo de orgullo y le brindó al básquet una increíble visibilidad durante estos días, algo muchas veces difícil de conseguir por diferentes razones. La apuesta es importante en todo aspecto y la iniciativa colabora con una rama del deporte que merece ser apuntalada para su crecimiento, aunque hoy en día todavía parezca utópico equipararla con una competencia masculina. Todo llega.

En el grupo selecto de elencos que se declararon competentes para participar de semejante desafío, hay dos que participan también de La Liga Argentina, la segunda división de la Liga Nacional, y tienen un denominador común: mantienen la línea de trabajo y filosofía del masculino, pero también le brindan absolutamente todos los recursos organizativos y logísticos del que disponen los varones en el ex TNA. Algunos dirán que es un lujo, otros que es lo justo.
Tras la jornada de presentación y el Open Day, Ameghino de Villa María y Tomás de Rocamora de Concepción del Uruguay mostraron que están listas para el desafío y a la altura de las circunstancias. Y el apoyo pleno viene desde la cabeza de la dirigencia.

Pablo Giraudo es la cabeza del básquet en Ameghino y explica cómo resurgió el femenino en la institución. “Cuando en el 2010 llegó Valeria Ibarra comenzamos con el proyecto del femenino. Ella es la mujer de Pablo Castro, entrenador del equipo de La Liga Argentina, y fue armando el grupo de jugadoras, que siempre se mantuvo aunque no hubiera competencia permanente. El año pasado jugamos el Provincial de Córdoba y nos reconfortamos por la experiencia porque sentimos el espíritu amateur y el agradecimiento. No podían entender el acompañamiento que les dio la institución y para nosotros fue muy bueno ver cómo el femenino valoraba mucho este esfuerzo. No es que no lo valoren los hombres, pero ellas son en gran parte amateurs y hacen un gran sacrificio”, cuenta Giraudo, quien se quedó con la espina del Federal y buscó revancha: “Hicimos un gran Provincial y perdimos la final con Bolívar de Carlos Paz. No pudimos jugar el Federal pero llegó la invitación de la AdC y no la dejamos pasar. Para nosotros es un sueño. Lo hicimos a conciencia, con el deseo de participar pero también competir. Es algo que nos da reconocimiento nacional y por eso pusimos una jefa de equipo, trabajamos con los reclutados y avanzamos”.

Y recuerda que todavía tienen guardadas las camisetas que Don Ignacio Rosetto les dio y que fueron usadas por el plantel femenino de la década del ’60. El fallecido ex presidente adivinó lo que venía.

"En Ameghino la línea de trabajo es la misma. Y no sólo es un discurso. Sebastián Sucarrat es el asistente de la Liga Argentina, pero también está a cargo de la Liga Femenina y se encarga de clarificar: “Mantenemos la estructura del masculino, trasladamos todo, desde la filosofía de juego hasta la organización pasando por la gente que trabaja. Viajamos en el micro del club y la logística es idéntica”.

“Yo soy asistente de La Liga Argentina, pero también están con nosotros los preparadores físicos y el grupo de kinesiólogos, que para estos partidos en Buenos Aires se trajeron todo, hasta los gps que miden la carga de intensidad”, relata Sucarrat quien da más detalles: “Jugamos a lo mismo en todas las categorías, ya se masculino o femenino. Son las mismas reglas defensivas y conceptos. También por eso hemos entrenado junto con el equipo de liga masculina de Desarrollo e inferiores”.

Y se saca el sombrero ante la movida de la Asociación de Clubes por estos días: “Es buenísima. Estamos contentos de participar, de ser parte de esto. Es profesional y un salto de calidad para el femenino y el deseo es que todo lo bueno que salga se traslade a la selección. Haremos lo posible para aportar nuestro granito de arena”.

Julieta Armesto se sumó al equipo y ya se siente una de estas Leonas. “La verdad es que me hicieron sentir muy cómoda desde el primer día. Ameghino trabaja en lo deportivo de igual manera con el masculino y el femenino. De hecho nuestro entrenador Sebastián Sucarrat es asistente de la Liga Argentina, los preparadores físicos, René Luna y Santiago Rabbia, trabajan con ambos equipos de igual manera. El cuerpo médico también esta a disposición tanto de nosotras como de los chicos. Esto es algo que se valora mucho y es reconfortante a la hora de entrenar”, explica Julieta quien fomenta el desarrollo de todo el país y no que se focalice en Buenos Aires: “Me parece un paso muy importante para el femenino con todo lo que hay por delante para seguir creciendo. En este caso la Liga permite que la competencia crezca mucho pero no sólo en Buenos Aires, como era antes, sino también en otras provincias donde hoy en día están apostando mucho al crecimiento y eso le da más nivel al país”.

Además de Valeria Ibarra, otra de las que ayudó a que el básquet de Ameghino dé pasos importantes fue Brenda Schmidt, que no puede creer lo lejos que se llegó en tan poco tiempo: “Llegué al club en 2015 y no había en Villa María ni un torneo local, por lo que se jugaban de vez en cuando amistosos. Fuimos armando un lindo grupo, el club nos dio horarios fijos de cancha y con gran ayuda de Ameghino en 2016 se armó el torneo local oficial. Salimos campeonas y nos propusimos dar un paso más. Por eso estuvimos en el Provincial y perdimos la final. Nos quedamos con las ganas de jugar el Federal pero esta es la revancha y una apuesta más grande con esta llegada a La Liga”.

Y por si hiciera falta, ratifica que la logística de La Liga Argentina es importante para el trabajo del día a día: “Es exactamente igual, no se hace diferencia entre la mujer o el varón en el club. Tenemos todo exactamente igual, incluso los entrenadores y las rutinas. Que tengamos la organización de la Liga Argentina es una ventaja para todos. Y también es el proyecto a largo plazo. No es que el año que viene no nos vamos a presentar. La idea es perdurar y consolidarse en el femenino como un club referente”.

Algo similar ocurre en Tomás de Rocamora, aunque con la diferencia de que el elenco de Concepción del Uruguay generó en los últimos años toda una tradición de participación en torneos nacionales. 

Santiago Losada es uno de los pilares de la dirigencia y deja claro que la idea y apuesta es la misma. “Intentamos darle desarrollo a todos la actividades del club. Hay esfuerzo a pulmón y con corazón, apoyo privado, pero también de la provincia y municipio. El proyecto del femenino ya lleva 13 años y es el quinto en el que jugamos en primera. La estructura de la Liga Argentina sostiene, da la base, y permite tener en claro un montón de cosas que en nuestro caso no sorprenden. La que está a cargo del femenino no es la misma gente del masculino, pero la cabeza de la mesa directiva marca el rumbo y las instalaciones y recursos son los mismos”, explica.

Esta es una Liga que va a tener futuro, bien desarrollada, bien vendida. Y como es nuestra filosofía, tenemos una muy buena base de jugadoras propias, como en el masculino. La idea es formar un equipo competitivo pero también desarrollamos jugadoras”, cuenta Losada, quien está feliz por la movida de esta semana: “Se mejoró incluso lo del año pasado que había sido muy bueno. Es magnifico, tanto la presentación como el open day dio una visibilidad terrible, con cosas que en el femenino no pasa. La organización es la clave, tanto dentro como fuera de la cancha. Es profesional, ordenado, prolijo y de nivel. Son algunas de las claves de este proyecto, que era fundamental y necesario”.

En el rectángulo está Antonella González, quien analiza la importancia de que el club esté a la altura y cómo ayudó la base de la planificación de la Liga Argentina: “La estructura que tiene el club de cara a La Liga Femenina es muy similar a la del masculino, tenemos ropa de entrenamiento, indumentaria de viaje y de juego, para los viajes tenemos todo, la merienda, las cosas que cada una necesita para un buen rendimiento, nos manejamos con esta estructura que el club y los dirigentes tienen bien aceitado. Rocamora está acostumbrado a este tipo de competencias por suerte y a nosotras nos hace sentir cómodas, nos pone muy contentas que el femenino crezca como lo está haciendo y celebramos estos avances. De mi parte estar en Rocamora, después de unos años de estar fuera de la cuidad es algo doblemente satisfactorio, espero que tengamos una buena temporada y que dejemos al club lo más arriba posible”.

Lo mismo siente Laura González, hoy al frente del equipo como entrenadora: “Al tener la estructura de lo que era e TNA se nos hizo más fácil. Los dirigentes tenían una experiencia importante y estaban preparados para manejar la logística, la verdad es que ha sido un lujo la experiencia y no tenemos nada que decir de la organización”.

Después, mantenemos nuestro proyecto, nuestra línea. El equipo debe tener jugadoras de la institución, que se identifiquen con el club y la ciudad, que sientan eso. La idea es darles lugar a ellas para se que puedan desarrollarse en su tierra”.

Seguramente no será una sola semana la que esta Liga tenga visibilidad, y la apuesta rendirá en difusión y acompañamiento, por lo que la experiencia de Rocamora y Ameghino se repetirá (ya sucede también con los elencos de A) para el beneficio del básquet argentino. Un pasito más siempre viene bien.

*David Ferrara fue productor periodístico de las transmisiones televisivas del Torneo Nacional de Ascenso durante diez años. Periodista del diario El Ciudadano y La Capital, de Rosario. Docente en Tea Rosario y en Ieserh Rosario. En Twitter @davidferrara35

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