LNB · 31 de Mayo de 2021

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El Peñarol campeón que enamoró hasta a Diego Maradona

Se cumplen 27 años de la primera Liga para el Milrayita. Con dos bahienses cómo líderes. Recordamos aquella temporada que tuvo hasta a Maradona como espectador. Testimonios y anécdotas de la gesta.

Peñarol es uno de los más grandes clubes de la historia de la Liga Nacional. Ganador de cinco anillos, el primero de ellos fue en aquella temporada 1993/94 y este 31 de mayo se cumplen exactamente 27 años de aquella primera vez. Un día como hoy, pero de 1994, el Milrayita le ganaba a Independiente de General Pico el quinto punto de las finales y se llevaba su esperada corona en la elite de nuestro básquet.

Fue en la sexta temporada del equipo en la máxima categoría, tras haber terminado lejos de los puestos principales (9°) en la anterior. Por eso, el desafío fue dar un paso adelante y tratar de buscar un mayor protagonismo, algo que terminaría transformándose en un año de absoluto disfrute en la 93/94. Ya se venían haciendo apuestas interesantes, pero aquella campaña sería especial.

LA CONSTRUCCIÓN DE UN EQUIPO CON GRANDES FIGURAS

"Ese equipo ha sido imborrable por todas las sensaciones que nos generó. Por el recibimiento que tuvimos, por lo que fue el equipo durante toda la temporada con récord de partidos consecutivos ganados, y haber ganado la serie final de visitante contra un rival tremendo como lo fue Independiente de Pico... para nosotros, los que tuvimos el privilegio de formar parte de ese equipo, ha quedado marcado a fuego", cuenta Marcelo Richotti, el gran capitán del equipo.

Richotti fue ese líder por excelencia, el jugador que aportó toda esa calidad que lo caracterizó desde siempre y lo hizo un distinto, de los mejores bases de nuestra Liga, y que a su vez condujo al equipo por su actitud y carácter. Crucial, referente dentro y fuera, con promedios de 11 puntos y 4.8 asistencias en 53 partidos. El motoircito del campeón.

Pero Marcelo no fue el único, dentro de un Peñarol con muchos nombres de importancia. Un joven Néstor García de 29 años fue el entrenador de ese equipo, que más allá de mostrar una capacidad de juego envidiable también demostró muchísimo oficio. Tenía un grupo de valientes, cada uno aportando en su rol, para terminar con marca de 41-16.

"Fue el primer campeonato que uno tenía la suerte de ganar, era muy joven, creo que fue una experiencia inolvidable por ser el primero, por todo lo que significaba para Peñarol y porque lo ganamos de visitante. Siempre sentí que Peñarol era un club que convocaba, que su gente lo seguía. Movilizaba masas y eso lleva a cualquier institución a estar exigida a darle todo a la gente", relata en Che García sobre aquel equipo.


Los puestos estaban muy bien cubiertos. Ariel Bernardini, el recordado escolta de exquisita técnica y uno de los mejores tiradores de la historia, explotó a nivel ofensivo (21.9 puntos); Esteban De La Fuente, un todoterreno que independientemente de su función como alero podía hacer de todo: anotar, defender asistir y rebotear (17,1 puntos, 6,0 rebotes y 2,2 asistencias), siendo decisivo en el título; Diego Maggi, clave en el juego interior, con muchos recursos en ataque (8 puntos y 3,4 rebotes); y Wallace Bryant, quien se sumó al equipo a mitad de temporada para darle un salto de calidad. Sin dudas uno de los mejores extranjeros que tuvo la Liga Nacional, un pivote de 2,13 con la dosis justa de técnica y potencia, oficio y personalidad (14 puntos y 9,8 rebotes). Sam Ivy, un ala pivote con potencia y recursos, completó el cuadro.

El equipo contó también con una rotación interesante y compacta, en la que hay que mencionar a Marcelo Vildoza (Palito, el papá de Luca), Carlos Simoni, Gustavo Nóbile, y Martín Fernández. Durante la temporada hubo algunas incidencias en las fichas extranjeras (ejemplos como Ed Horton, Lee Campbell, Ken Johnson, Willie Simms y Randy Henry), pero ninguno de ellos, exceptuando los casos de Bryant e Ivy, llegó a instancias decisivas del torneo.

EL RÉCORD Y LA NOCHE EN LA QUE DIEGO MARADONA DIO UNA INESPERADA SORPRESA

Aquel Peñarol fue récord histórico llegando a 17 victorias consecutivas. Y ese registro es tan recordado por la connotación de cómo el equipo perdió su racha positiva, en aquella noche en la que cayó contra Atenas en el Superdomo con la impactante visita de Diego Maradona.

"De la nada vemos que se abre la puerta y aparece Diego. Nos saludó como si nos conociera de toda la vida, y nosotros quedamos petrificados. Esa foto que se hizo histórica nos la sacamos en el entretiempo, estuvo en la charla técnica del Che y cuando salimos al segundo tiempo me la pude sacar. Fue tan inesperado... Y difícil volver a salir a la cancha porque nos sorprendió a todos, no lo esperábamos. Fue un caos, un mar de gente, pero claro que resultó un gran momento", cuenta Richotti.

Peñarol jugaba ante el Griego liderado por Marcelo Milanesio y la llegada de Maradona generó una conmoción enorme. Aquel 25 de enero de 1994, mientras el 10 se preparaba para el Mundial de Estados Unidos, el elenco marplatense quería continuar con la racha pero la presencia de Diego le quitó concentración y perdió 77-75, pero qué importa con lo que significó, en aquel hoy y hoy en día... "Esa imagen testimonia de alguna manera el significado de lo que fue el campeonato del 94, de cómo quedó guardado en la gente de Peñarol y obviamente en mí. Con el tiempo se ha hecho aún más grande y hace poco me han honrado con ese mural en la plaza a la que van los chicos de Peñarol, y sinceramente para mí es un gran honor por el cual me siento orgulloso de estar ahí", añade Richotti haciendo alusión a la pintura de la foto que hoy se observa en una plaza.

LOS PLAYOFFS Y LA LLEGADA DEL ANSIADO TÍTULO

El equipo dio el último click que necesitaba entrando a los playoffs. Ya había demostrado ser un muy serio candidato durante la fase regular, pero se sabe que en la postemporada inicia otro torneo y ahí fue donde Peñarol terminó fortaleciéndose más. Particularmente, y al igual que durante todo el año, esa gran vocación defensiva lo terminó llevando al camino de la gloria. Dejó en el camino a un candidatazo como GEPU en cuartos de final, luego fue el turno de Olimpia de Venado Tuerto en semis y finalmente llegó esa gran definición por la corona frente a Independiente de Pico.

Peñarol ya venía teniendo un rendimiento arrasante en la anterior serie ante Olimpia, y de la misma forma comenzó las finales contra Independiente: 84-77, 89-78 y 78-72 para ponerse 3 a 0, cerca de barrer la serie. No pudo completarse porque el Rojo forzó un quinto partido luego de ganar 83-75, pero el equipo del Che García ya no dio lugar y en el siguiente encuentro, en General Pico, terminó por definirlo todo: 84-70 y título de campeón para este Peñarol que escribió la primera página dorada de su historia.

De La Fuente fue elegido como el MVP de las Finales, desequilibrante en cada momento gracias a esa versatilidad que tanto lo caracterizó. El Cabezón pasó a ser la principal arma ofensiva en el último tramo de la temporada, recordando que Bernardini tuvo esa lamentable y seria lesión en el tendón de Aquiles que lo marginó de las canchas por un tiempo prolongado.

"En mi caso, permanentemente esa temporada la vivo de manera increíble porque todo el tiempo está el reconocimiento y el cariño de la gente de Peñarol hacia mi personal, lo cual es mutuo. Esa relación de afecto, ese ida y vuelta, a lo largo del tiempo siguió sosteniéndose y se mantuvo de la misma manera como cuando ganamos el campeonato. Para mí en particular es algo sensacional, maravilloso. Y para el equipo igual. Nos marcó a todos y lo seguimos valorando y recordando con un afecto enorme", cierra Richotti.

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