Informes Especiales · 14 de Octubre de 2020

Ameghino

Abel Aristimuño: capitán, símbolo y un ejemplo en Ameghino

Ya histórico dentro del club, donde irá en busca de su 11° temporada consecutiva defendiendo sus colores, Abel Aristimuño habló sobre su renovación en el León, su felicidad por seguir en una institución que lo recibe como en su casa, cómo viene atravesando la pandemia y su doble carrera, recordando que además de ser jugador profesional hace dos años se recibió de ingeniero agrónomo (hoy incluso trabaja en el rubro) realizando sus estudios en paralelo con el básquet.

Por Lucas Leiva

A la hora de sentarnos a hablar de identidades y un enorme sentido de pertenencia, en la historia de la Liga Nacional vamos a encontrar jugadores que se han caracterizado dentro de sus carreras por su fuerte vínculo a su club. Años y años defendiendo los mismos colores, conocedor de la institución a la perfección, parte de un proceso, generando un lazo tan emotivo como sólido, casi irrompible.

Uno de estos grandes ejemplos se da en Ameghino de Villa María, a través de su gran capitán Abel Aristimuño. Referente absoluto del León, fue testigo del crecimiento y avance del club a través de los años. Cumplirá ahora su 11° temporada consecutiva en Ameghino, un admirable proceso que se extiende, formando parte del equipo desde que el equipo se encontraba jugando la Liga Cordobesa B. Fue protagonista de todo ese camino que se hizo hasta llegar hoy a la Liga Argentina, formando ese vínculo tan fuerte de más de una década.

Decididamente estamos ante una gran muestra de fidelidad, de una identificación. Ahora irá por la cuarta temporada consecutiva dentro de nuestra categoría, aunque su llegada al club, la primera y en aquel 2009, ya empezó a cosechar sus primeros éxitos tras la obtención de la Liga Provincial (B). Tendría paso por otros equipos (Pesca de Carlos Paz y Unión Central) para volver en 2010, y a partir de ese entonces no irse nunca más, empezando a fabricar todo ese lado que se sigue construyendo año tras año al día de hoy.

En Ameghino y en todo Villa María lo reconocen. Ese lazo que lo une al club como un verdadero símbolo tiene respaldo en más de diez años de continuidad, prácticamente el mismo periodo que tiene otro emblema dentro de la institución como lo es el entrenador Pablo Castro, con quien se conoce a la perfección luego de tantas experiencias vividas.

Pero más allá de ser un referente del León por ese tan notorio sentido de pertenencia, Abel también es todo un ejemplo por su humildad y sacrificio. El mismo que le permitió hacer una doble carrera, siendo jugador de básquet del club a través de estos años pero también en simultáneo estudiar una carrera y hasta recibirse. Vale recordar que el alero villamariense se recibió de Ingeniero Agrónomo en el 2018, y hasta ese momento pudo llevar adelante dos sueños, desde la parte deportiva pero también desde esta esencial formación académica.

“El 2018 ha sido uno de los mejores años de mi vida por haberme recibido. Fue un proyecto personal de 7 años en el cual logré el título de ingeniero agrónomo. Y esto haciéndolo a la par de estar jugando al básquet en el club, participando de la Liga Argentina, un sueño concretado sin dudas. Ser profesional universitario era algo que tenía pendiente y lo pude concretar”, explicó el propio jugador en su entonces.

A lo que continuó, sobre cómo llevó adelante la doble carrera, detallando: “En un momento aposté plenamente al estudio, hice fuerte el estudio durante los primeros años que es cuando más necesitaba la carrera ese esfuerzo, y después me dediqué más fuertemente al deporte e hice con mayor tiempo la parte de la tesis, pude ser menos constante. Es importante ver cómo manejar los tiempos para poder estar ciento por ciento en cada actividad”.

Dato de color para ese entonces es que horas después de haberse recibido se estaba subiendo a un micro con todo el plantel del León para partir rumbo a una gira del calendario de la liga.

“Entiendo que no es fácil hoy en día hacerlo, pero no hay muchos clubes que tengan el compromiso que tuvo Ameghino conmigo en su momento. Solamente por el esfuerzo de uno no se puede, esto tiene que ir acompañado por el esfuerzo del club que si no te permite a veces ciertas cosas no se puede. Seguramente para muchos sea un ejemplo y no está mal, porque considero que es importante ambas cosas en la vida, tanto el deporte como el estudio”.

Por eso resulta ser todo un ejemplo, no solo desde lo que el capitán ha conseguido durante todo este tiempo como referente deportivo, sino también desde los más jóvenes de la institución donde resulta un modelo a seguir. Y no únicamente dentro del ambiente del León, sino también como un ejemplo admirable para toda la Liga y todo el deporte en general. Los sueños se cumplen, con esfuerzo, dedicación, sacrificio y corazón, pueden lograrse sin lugar a dudas, y en esto Abel es todo un experimentado y lo pudo vivir en carne propia.

Esta renovación en Ameghino pensando en la Liga Argentina 2021 tiene una connotación especial para Abel. No solo se trata de prolongar el vínculo y garantizarse un lugar para la próxima temporada, sino que además le da esa continuidad dentro de un club que conoce como la palma de su mano, como su casa, y así lo siente al igual que toda su familia. Es que sin dudas, haciendo una mirada al pasado y con tanto tiempo recorrido, las imágenes y los recuerdos que llegan a la memoria del villamariense son múltiples. Y todo esto, dentro de un contexto social inusual, toma muchísimo más potencia. Estamos ante la sensación de felicidad que generará el volver al club después de estos tiempos turbulentos.

“En lo personal estoy muy pero muy contento. En algunos momentos se me había cruzado alejarme un poco de la actividad del básquet porque el trabajo estaba necesitando más tiempo, siendo algo que estudie y a lo que le dediqué muchos años de mi vida al igual que al básquet. Amo las dos cosas, y esta pandemia me hizo darme cuenta que no podría vivir sin el básquet”.

“Estoy muy agradecido con el club por seguir confiando en mí, ojalá me hayan agarrado mucho aprecio porque sería mutuo el sentimiento. Ameghino es mi casa, yo quiero volver, mi familia quiere volver... todos necesitamos de Ameghino para volver a estar felices sobre todo, más allá de la parte deportiva o el motivo que le busques, lo que mayor nos da Ameghino en estos momentos sería felicidad”.

Aristimuño fue una de las figuras del equipo la temporada pasada, donde promedió una media de 10,5 puntos, 6,1 rebotes, 2,9 asistencias y 12,2 de valoración en 32,6 minutos. Y todo esto dentro de una alentadora realidad que venía transitando el equipo de Pablo Castro, que marchaba dentro de los lugares de vanguardia de la Conferencia Norte, perfilándose como uno de los elencos más interesantes pensando en los playoffs.

Todo esto ya es parte de la historia, pero sin dudas el antecedente de un ambicioso andar por parte de Ameghino sirve como aliciente para imaginar una próxima campaña buscando mantenerse en dicha vara alta. El sueño del club, claro está, se encuentra en alcanzar la elite, buscando uno de los ascensos a la Liga Nacional, y para eso trabaja año tras año dentro de un serio proyecto. Y la sensación de Abel transita por los mismos rumbos, lo que sin dudas cuando suceda será el logro más grande de la institución.

“Nos quedamos con una espinita de la temporada pasada porque creíamos que podíamos haber dado un salto o haber logrado grandes cosas. Nos estábamos poniendo muy bien de la cabeza a lo último, estábamos encontrándonos mucho más como equipo... pero bueno, sucedió algo que nos excedió a todos y no quedó más que acoplarnos al resto del país. Las cosas también se dan por algo, y creo que la temporada que viene podemos retomar un poco esa sensación de dar el salto, llegar a lo mejor a una Liga Nacional o por lo menos hacer un papel superior al que hicimos la liga pasada”.

Esta situación de emergencia sanitaria que se viene atravesando en los últimos meses, a raíz de la ya conocida pandemia por el Covid-19, obligó a que todos debamos experimentar y atravesar diferentes situaciones, ahondarnos en un escenario distinto, pasando a tener una nueva cotidianeidad. Por supuesto que los jugadores no han sido la excepción, pero no hablamos desde el cese de actividades, desde esa parte deportiva fácil hasta de palpar e interpretar, sino también desde el aspecto psicológico que esto mismo puede generar. Emocionalmente es verdad que puede presentar un panorama alterno, pero en el caso de Abel, por haberse mantenido en constante actividad por su trabajo, lo ha sabido sobrellevar bastante bien.

“La estamos pasando bien. He sobrellevado la pandemia y demás bastante bien en cuanto a lo psicológico. Estoy encargado de uno de los establecimientos tamberos de Pablo (NdR: Giraudo, el vicepresidente de Ameghino) y por ser una actividad esencial gracias a Dios pudimos seguir trabajando, así que todos los días podía salir un rato, estar con la naturaleza que no hay nada más lindo que eso”.

¿Y qué hay desde el lado deportivo? Desde lo físico sin dudas que se generó un contratiempo, un parate, y Abel ha tenido que buscarle la vuelta para contrarrestar esta situación. Por eso, siempre teniendo en cuenta el cumplimiento estricto de las medidas y los protocolos, cuenta cómo fue atravesando estos meses en Villa María.

A su vez, valora este punto tan importante que muestra el club desde estimular a todas las actividades. No solo desde la recreación sino también desde otros departamentos profesionales de un club que ha avanzado a pasos agigantados en estos últimos años, algo fundamental en el acompañamiento en general del día a día con todos los deportistas de la entidad, desde los más jóvenes hasta los mayores.

“Nosotros tuvimos los primeros 2-3 meses completamente aislados por la medida nacional, a medida que se fueron liberando las cosas acá en Villa María no había casos, se liberaron algunas actividades, volvimos al gimnasio, después con mucho protocolo volvimos a hacer un poco de dribbling, podíamos tirar al aro cada uno con una pelota individual, hacíamos dribbling dividiendo la cancha tipo andanivel de natación con cada uno en esa especie de andaniveles para estar un poco en movimiento. Eso duró 3-4 semanas porque después ya volvimos todos a fase 1 y ahora estamos encerrados de vuelta”.

“El club viene trabajando excelentemente bien en cuanto a lo que son las actividades deportivas virtuales u online, apoyando a sobrepasar esta pandemia, más también por la parte psicológica, independientemente de las limitaciones físicas que se pueden tener por la situación que conocemos. Hay charlas con los profesionales, con los nutricionistas, y eso es muy bueno”.

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