Informes Especiales · 20 de Agosto de 2020

San Lorenzo

Agustín Cáffaro: estudio, aprendizajes y profesionalismo

Agustín Cáffaro es otro de los jóvenes jugadores de La Liga Nacional que transitó el camino del estudio junto con la práctica del deporte profesional. Con 25 años es Martillero Público y sostiene con firmeza que "después del básquet hay una vida y es bueno para el día de mañana tener una salida laboral".

Por Noelia Ortmann

En nuestra competencia ya son varios los jugadores que deciden tomar la iniciativa de emprender nuevos desafíos a la par de la práctica deportiva y el entrenamiento profesional. El joven Agustín Cáffaro es uno de esos claros ejemplos. El pivote de la Selección Argentina y de San Lorenzo de Almagro, se recibió de Martillero Público y Corredor Inmobiliario en la Universidad Siglo 21 hace unos años atrás. 

La formación académica fue uno de sus principales objetivos cuando finalizó la escuela secundaria. Así lo cuenta él con sus palabras: "Estudié Martillero Público y Corredor Inmobiliario en la Universidad Siglo 21. Terminé la secundaria y me habían quedado dos o tres materias. La última la rendí cuando volví a Marcos Juárez en un receso de invierno. Ahí empecé a ver que podía estudiar". 

Cáffaro nació en Piamonte, Santa Fe, en 1995. Con sus 25 años, el jugador ya cuenta con una gran experiencia y trayectoria en diferentes clubes y categorías del país. Inició su carrera en Atlético San Jorge, luego llegó a San Martín de Marcos Juárez y tuvo pasos por Instituto, Sportsmen de Rosario, Quimsa, Huracán de Trelew, Boca, Libertad, donde dio su gran salto de calidad, y finalmente llegó al Tetracampeón, San Lorenzo de Almagro. A pesar de tener que trasladarse de una ciudad a otra para jugar al básquet, Agustín nunca dejó de tener en mente la idea de perfeccionarse y aprender. 

"Me había planteado varias situaciones y la verdad no sabía si me iban a dar los tiempos", cuenta y continúa: "Tenía un poco de miedo antes de arrancar, por más que estaba con ganas no sabía si iba a ser fácil. Dentro de las posibilidades y analizando el contexto (el estar en un plantel, jugar al básquet, viajar mucho) quería optar por alguna carrera que me dé la chance de estudiar leyendo".

"A mí me gustaba la matemática y demás pero no era tan sencillo, por ejemplo, en un colectivo, ponerte a hacer cuentas, sacar cuadernos y empezar a escribir. La opción de Martillero Público me permitía tener los apuntes, ponerme a leer y de esa manera estudiar lo que necesitaba para ese momento", indica. 

"Después del básquet hay una vida. Aunque quizás nunca me dedique a esto es buena la posibilidad del día de mañana tener una salida laboral, porque uno no sabe las vueltas de la vida"

Sobre el momento en que inició sus estudios, se remonta unos años atrás para recordarlo: "Empecé a principios de 2014. Estaba en Instituto de Córdoba y ese año me fui a Rosario a jugar el Federal, una temporada. Después de ahí me fui a Quimsa, seis meses y seis meses a Huracán de Trelew. Antes de ir a Boca, que fue en 2016, terminé la carrera. Dura dos años y medio y la hice en término".

"Pasé por varios lugares y sinceramente si no hubiera podido hacerla a distancia no sé si hubiera tenido la posibilidad de terminarla, no solo por los tiempos sino por la movilidad. Es importante que la Universidad me haya dado la oportunidad de poder rendir en diferentes sedes". 

"Como dije antes arranqué porque lo venía pensando de antes. Siempre me gustó tener un abanico de opciones. Hoy puedo vivir del básquet y es algo que agradezco mucho pero en ese momento nadie me aseguraba que iba a poder vivir de esto y lógicamente a futuro nadie me asegura que voy a tener la vida salvada. Ojalá pueda jugar hasta los 40", piensa Agustín en voz alta sobre los sentimientos y emociones que jugaron en su cabeza al optar por comenzar una carrera.

El santafesino vive un gran presente que le permite disfrutar de ser un deportista a un nivel ciento por ciento profesional, con San Lorenzo tuvo la posibilidad de obtener el título del Súper 20 y el tercer puesto en la Copa Intercontinental, además de la participación en la Basketball Champions League Americas. Cáffaro es una de las grandes revelaciones en La Liga Nacional y en la Selección Mayor, tras su debut ante Puerto Rico en las Eliminatorias, obtuvo la Medalla de Oro en los Juegos Panamericanos y conformó el plantel que hizo historia al ganar la Medalla de Plata en el Mundial de China. 

Para él "nunca fue un impedimento el entrenar y estudiar". "Por más que entrenábamos doble turno, usaba el horario después del almuerzo hasta la hora de la práctica de la tarde. Tenía entre cuatro y seis horas en las que podía estudiar tranquilamente", son las palabras Agustín, quien fue elegido el jugador de mayor progreso en la temporada 2018/2019. Al parecer el interés por aprender también viene de familia, puesto que su hermano Francisco integró la Academia de la NBA en Australia y luego se incorporó a la Universidad de Virginia en la NCAA, donde, como es sabido, para jugar se debe estudiar. 

"En los viajes también aprovechaba. Había algunos partidos que se iba en colectivo y eran seis, diez, doce horas ahí arriba para ir a algunos lugares. Llegaba un punto en que uno no sabía qué hacer y estaba bueno usar ese tiempo para justamente leer, estudiar, no perderlo. A mí me fue muy útil". La visión del estudio, del valor del tiempo, y de la importancia de usarlo para perfeccionarse y aprender en la voz de otro de los jugadores de nuestra competencia nacional. 

Fotos: La Liga Contenidos y FIBA

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