Informes Especiales · 29 de Junio de 2020

Villa S. Martín

Favio Vieta, la reafirmación de su desarrollo

El base que jugó la última temporada en Villa San Martín es uno de los jóvenes de proyección de la Liga Argentina que ha dado un salto de calidad importante en la 2019/20. La temporada con el Tricolor, la solidez que demostró el equipo chaqueño a lo largo del año, su dupla con Santiago Ludueña y su notoria evolución.

Por Lucas Leiva

Villa San Martín fue sin lugar a dudas uno de los más grandes animadores que tuvo la temporada 2019/20 de la Liga Argentina de Básquet. El equipo de Resistencia había conseguido una importante racha ganadora que lo posicionó como uno de los equipos más regulares de la competición, liderando la Conferencia Norte y mostrando grandes ambiciones.

Uno de los puntos más regulares que tuvo el Tricolor en esta campaña estuvo en el puesto de base. Y en este caso, las responsabilidades pasaron por dos jugadores jóvenes de grandísimo rendimiento, que más allá de la edad en las últimas temporadas han mostrado gran crecimiento y que esta 19/20 pasaron a confirmar el nivel de despliegue, demostrando que la explosión no fue casualidad sino una causalidad de la experiencia y la jerarquía que fueron adquiriendo.

El base Fabio Vieta fue uno de los puntos más altos del equipo chaqueño. Viene de promediar 8,7 puntos, 4,2 rebotes, 2,6 asistencias, 1,4 recuperos y 24,0 minutos en 30 partidos durante la reciente campaña con Villa San Martín. Para el joven que hace un par de meses cumplió 24 años (nació el 12 de enero de 1996 en Resistencia), fue un año de ratificación, donde volvió a demostrar ser un factor importante, cada vez más asentado dentro de la categoría y consiguiendo dar un nuevo paso adelante dentro de su desarrollo. De esta misma forma lo expresa el propio jugador.

"Este año creo que fue fundamental. Me siento consolidado dentro de la categoría, es mi sensación. Creo que entre el año pasado y este último di un salto fuerte. Este año siento que reafirmé lo que ya venía pasando. En lo personal siento que cada partido que jugábamos me sentía con más confianza e importancia, sentía que cada vez era más importante dentro del equipo. Y esa confianza a la hora de jugar me fue potenciando, como un fuego que iba creciendo. Y eso, más allá de que lo genera uno, el día a día con el equipo, incluso hasta los entrenamientos. también formaba esa confianza. Siento que el día a día fue fundamental".

"Uno en la cancha aprovecha los minutos. Por mi lado, en la segunda fase sentía que cada día tenía más confianza y que tomaba cada vez un mayor liderazgo en el equipo. Nunca fui un especialista en defender, pero con el paso del torneo me fui inclinando cada vez más hacia esa faceta porque lo sentía, porque quería ser el primer defensor del equipo. Obviamente todo esto dentro de la humildad, pero sentía que tenía que tomar esa responsabilidad".

Los números dictan que el Tricolor fue el mejor equipo en eficiencia de la 2019/20 con media de 94,2 de promedio, mientras que fue el 4° equipo con mayor promedio de puntos en ofensiva con 84,6 unidades por noche. En la otra vereda y potenciando su rendimiento en ambos costados, fue la 6° mejor defensa del campeonato con 76,7 tantos en contra de promedio. También era el tercer mejor equipo en rebotes (39,4), el décimo en asistencias (16,1) y el cuarto en tapones (2,4).

Continuando en el análisis de lo que ha sido el balance general del equipo, Vieta es conciente del buen rendimiento de los chaqueños dentro de la temporada. Un equipo que se ha mostrado imbatible como local y que ha desarrollado un entendimiento de juego importante. Es verdad que la pandemia interrumpió el buen andar de Villa San Martín, pero más allá de eso el base destacó la comodidad que sintió como el equipo.

"El punto de quiebre fue cuando empezamos a ganar de visitante. Es una pena y una tristeza lo que pasó con esta pandemia que no nos frenó a todos y no nos permitió concretar el año, y también es una lástima que con el grupo nos hayamos separado porque por ejemplo el Chivo (Santiago Ludueña) ahora cerró en San Isidro. No sé qué hubiese pasado si la liga hubiese seguido. No solo nuestra dupla sino el grupo en general era muy dinámico, corríamos toda la cancha y era lo que mejor nos salía, como así también cuando nos poníamos a defender eramos unos cabrones. Creo que fue un año muy bueno para mí, para el Chivo y para todo el equipo".

"Villa tuvo una gran temporada, creo que la mejor desde que está jugando Liga Argentina. La gente creo que también quedó muy ilusionada con la temporada que hicimos, pasando también por la dirigencia, el cuerpo técnico y nosotros mismos. Para mí siempre fui de decir y pensar que podíamos llegar lejos. Me veía en semifinales incluso. Puede que no teníamos en el plantel jugadores de muchísima trayectoria y renombre como Pablo Fernández, de hecho nuestros jugadores mayores eran Franco mi hermano y Seba Picton, los dos con sus respectivos ascensos pero dentro de un plantel muy joven. La actitud y los huevos que teníamos, y nuestra forma de jugar, creo que en playoffs no cualquiera se iba a querer cruzar con nosotros".

Vieta trae a la charla el nombre de Ludueña, con quien sin dudas conformó esa pareja explosiva en la base del equipo. Y Ludueña fue uno de los movimientos que tuvo el mercado de pases de la próxima temporada, fue anunciado con su retorno a San Isidro, mientras tanto, en el caso del chaqueño, que también viene de confirmar su importante crecimiento, se encuentra en su ciudad natal cumpliendo el aislamiento. Vieta, junto con Santiago Ludueña, consiguió conformar un electrizante tándem en la base, alternando ese 1-2, relevándose en todo momento y dándole al entrenador Gastón Castro una serie de variantes importantes.

"Este año con el Chivo fue increíble. La verdad es que la dupla que hacíamos era muy buena, nos entendíamos mucho, teníamos dos jugadas que hacíamos siempre y que casi todas nos salían. O foul o foul y gol. Generamos una química rápida, y ese día a día nos hizo dar un salto de calidad. Jugábamos intercalados, a veces uno subía la pelota y el otro iba más de dos, nos alternábamos eso. Eramos muy rápidos, llegábamos en dos piques al otro aro, corriendo la cancha".

"La forma en la que nos entendíamos creo que sacaba ventaja, como así también desde la defensa, desde el complemento y hasta te diría con liderazgo dentro de la cancha. Me gustaría volver a jugar con él, fue con uno de los mejores jugadores que me entendí dentro de una cancha y en mi carrera. Sé que tampoco es común ese buen entendimiento y esa química entre dos bases, generalmente se da entre un base y un pivote o algo así, pero sinceramente congeniamos muy bien dentro de la cancha y sería muy lindo volver a compartir equipo con él en algún momento".

Fabio entiende que también la explosión que ha tenido en el último par de años ha catapultado su nivel, desde la importancia que ha ido tomando su juego hasta el protagonismo que fue tomando dentro de los planteles.

Esta última temporada en Villa San Martín fue una reafirmación en su desarrollo, aunque para esto también hay que traer a colación el año tan importante que tuvo en General Roca con Del Progreso durante la 18/19 (9,5 unidades, 4,3 rebotes y 3,4 asistencias), y antes de eso también en Hindú de Resistencia para la 17/18 (6,1 puntos, 2,5 rebotes y 1,7 asistencias). Su crecimiento fue y viene siendo notorio.

"Considero que puedo jugar la Liga Nacional, soy conciente de eso, no lo digo como soberbia sino porque sé que me da el nivel para hacerlo y tengo la capacidad. Sé que puedo estar a la altura, sé que lo voy a conseguir y que en algún momento se me va a dar, pero trato de no volverme loco pensando eso. Sea en el equipo que sea la próxima temporada mi estilo de juego no va a cambiar, desde poner huevo y garra que es mi esencia, e ir para adelante sin tenerle miedo a nada. Hoy me fui sacando ese por así decirlo miedo a equivocarme, que es algo que se gana con la experiencia y la confianza que fui tomando en estos últimos años".

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