Informes Especiales · 11 de Junio de 2020

C Español

El #LadoB de Fran González, su granja y el almacén natural

Descubrimos el otro costado de Francisco González Beratz, jugador que en esta última temporada militó entre su querido Centro Español y Libertad de Sunchales, encontró en una de sus pasiones como la alimentación un interesante emprendimiento a través de una tienda-almacén natural con productos que elabora a través su propia granja.

Por Lucas Leiva

Francisto González Beratz es uno de esos jugadores que ha sabido destacarse y brillar en la contemporaneidad de la Liga Argentina. El neuquino, desde su casa en Valentina Norte, pasa estos días de aislamiento social y obligatorio junto con su familia, sin actividad basquetbolística pero aprovechando los espacios y el tiempo libre que tienen en este periodo para redescubrirse y reencontrarse con sus pasiones.

Lejos de quedarse quieto, el alero que terminó jugando estos últimos meses en Centro Español, equipo con el cual está altamente identificado en estos últimos años, se mantiene en movimiento y decidió darle una vuelta de rosca a esta situación. Pasó de estar jugando hace unos meses Liga Nacional con Libertad de Sunchales (equipo que lo fichó para la 2019/20, aunque en febrero se desvinculó contractualmente y regresó a Español) a encontrar un costado que siempre lo apasionó pero que pudo explotar en el medio de la pandemia: la alimentación saludable.

Es así como en muy poco tiempo decidió emprender un proyecto personal a través de la creación de un almacén natural, una tienda que levantó en estos últimos días, decidiendo apostar a la elaboración de alimentos propios de su chacra. Este innovador emprendimiento, denominado "Alma Zen" que ya tiene su propia page en Instagram, recién arranca y tiene unos pocos días de ver la luz, sin embargo este breve lapso fue suficiente como para ya comenzar a tener una fuerte repercusión entre sus contactos y aumentar su producción. Sin lugar a dudas, una forma ingeniosa de sortear la crisis y la pandemia.

Carismático, emprendedor, sabio y con una filosofía de vida muy arraigada a esto mismo que pregona y encara como proyecto, Fran hoy se encuentra innovando en la cocina de su granja saludable, un arte que lo fascina.

¿Qué productos vende en esta reciente y ascendente local que levantó? Desde panes integrales, pasando por hamburguesas vegetarianas, semillas (sésamo, girasol, etc), especias (sal marina, canela, pimienta, etc), aceites (de coco, chía, etc), frutos secos (nueces, almendras, etc), cereales (avena, quinoa, etc), harinas (integral, de arroz, de garbanzos), dulces caseros (manzana, pera, etc) o endulzantes (miel, cacao, azúcar de mascabo, etc). Y ya ha tenido buena repercusión desde el básquet, desde esos contactos que se enteraron o vieron esta movida por redes sociales e inmediatamente se comunicaron con él para hacerles encargos y pedidos de su tienda.

Así nos vamos al Lado B de Fran González, que le sacó jugo a la cuarentena. Pasó de jugar hace muy poquito en el Templo de Plottier, a descansar algunos días en su campo y luego inmediatamente apoyarse en su vocación de cocinar, desde la producción de alimentos saludables, y traccionar un emprendimiento como "Alma Zen" que surgió de una simple idea pero que cada vez adquiere mayores resultados.

- Contame cómo estás pasando este aislamiento y a qué te dedicaste todo este último tiempo sin básquet.
. Estaba en Plottier pero apenas arrancó la cuarentena decidí venirme a la chacra con mi familia, a estar con ellos, porque jamás había podido estar con mi viejo más de 15 días juntos desde que tengo 15 años. Fue parte de eso, instalarme en familia, volver con ellos, disfrutarlos dos meses enteros bárbaros. También cocinaba para la familia porque la mujer de mi viejo es médica, colombiana, y con todo esto que viene pasando está laburando el doble. Se va a las 8 de la mañana y vuelve a las 9 de la noche, entonces como que no está esa parte más tradicional donde la madre hace todo de la casa. Mi viejo por su parte tiene un hotel y también, con toda esta pandemia se paró a cero, se tuvo que cerrar. Así que estábamos con mi viejo y mi hermanito colombiano de 13 años. Así que desde que arrancó todo esto, la mayor parte del tiempo en casa estamos los tres juntos, cocinando, haciendo cosas para la familia. Hasta nos pusimos a hacer huertas con invernadero porque se venía el invierno así que había que armarse unas carpitas, y después podando, limpiando la chacra y disfrutando. Aprovecho también que tengo un aro de básquet y puedo entrenar, puedo practicar, y tengo mucho espacio verde acá. Me gusta el slack, esa cuerda para hacer equilibrio, y el trapecio también, los de circo, donde hacés figuras o movimiento más bruscos... aproveché para hacer actividades que después cuando tenés el básquet no tenés tiempo para hacer. Aproveché esos dos meses para hacer un montón de cosas distintas, como un retiro espiritual por así decirlo, bastante fuera de todo, algo de redes sociales sí, pero mucho en familia y en conectarme conmigo. Me habré movido de la chacra un par de veces en estos meses, solo para comprar comida y volver.

- ¿Eso es Valentina Norte?
. Sí, atrás del hostal del caminante queda la chacra. Así que estamos acá, en familia, con mis tíos y mis primos, la persona que cuida la chacra, y unos inquilinos que están alquilando otra casita.

- Me quedé un poco con esto que me contabas del slack y el trapecio, de circo. ¿Cómo surgió eso en tu vida?
. Mirá, mi gran cambio de mentalidad hacia esas cosas lo hice cuando tenía 18 años más o menos, cuando vivía en Bahía Blanca. Me había ido a Bahía para jugar al básquet, me fui solo a los 16 y a los 18 me cayeron dos amigos de San Martín de Los Andes con quienes jugaba en la selección de Neuquén. Ahí se me fue dando ese cambio, porque ellos venían con otra cultura, más conectados a la naturaleza, algo que en ese momento no veía porque estaba más en otra onda. Vinieron con una onda hippie por así decirlo, que para mí significó un mundo nuevo, donde aprendí una visión muy distinta y empecé a tener un lado muy creativo. En ese momento hice un curso, un seminario de circo, de una semana entera donde me fui a acampar con todos ellos y aprendí a hacer muchas de estas cosas que te contaba. Fue impresionante, es una familia, una comunidad, donde aprendés mucho desde la unión, el amor y la alegría.

- Contabas esto de cocinar y de ese modo de vida conciente. ¿Cómo llega esto del almacén natural?
. La alimentación saludable la conocí también en esa época, a los 18, eso me lo dio un poco ese hippismo que te contaba. Todo esto de cuidarse, hacer yoga, comer sano, saber qué estás comiendo y de dónde viene todo lo que consumís. En ese momento yo ya venía granola, arroz yamaní y un par de cosas más, estando en Bahía, así que mientras jugaba al básquet también arranqué a vender esos productos.

- Había un antecedente.
. Claro, en ese momento también vendía panes rellenos, que me sorprendió porque fueron un boom. Yo vivía abajo de las tribunas del Casanova de Estudiantes, y hacía panes rellenos para los partidos de Liga Nacional y en el entretiempo los sacaba calentitos del horno... en 15-10 minutos, en ese momento donde todos salen afuera, vendía como 50 panes... me lo sacaban de las manos. Era un laburito re lindo, porque de paso me miraba los partidos de Liga Nacional gratis, compartía ese momento con toda la gente que iba a ver básquet y mi primer nota en un diario fue gracias a esos panes. Me hice conocido por esos panes, me hicieron una nota sobre eso y ahí recién se dieron cuenta que jugaba al básquet (risas). Te ponés a pensar y es loco que mi primera acción en los medios fue por los panes rellenos, llegué por eso (risas). Claramente tengo algo en la cocina que me encanta, es una pasión, un arte y lo disfruto mucho. Hice un curso de casi un año de cocina, la verdad es que lo disfruto mucho y está dentro de mis pasiones. Tanto así que últimamente a los clubes que fui a jugar he arreglado el cocinarme yo, porque en general te ofrecen las comidas pero yo siempre preferí cocinarme mi propia comida. Hasta cuando nos vamos de viaje. Antes me daba cosa, sentía que podía ser molesto, pero ahora lo siento tan importante que lo digo. Sobre todo en la Liga Nacional se le da mucha importancia a comer bien, siempre tenés de plato principal fácil 10 variedades para comer una ensalada, algo increíble para mí, no lo podía creer cuando lo viví. Eso me pasó en Libertad, y la verdad es que disfruté muchísimo ese paso que tuve, fue tremendo. La atención, los dirigentes, la calidad de vida que te dan... disfruté mucho haber jugado la Liga Nacional. Y el almacén nació con mucha parte de eso, ya estábamos cansado de ese "retiro espiritual" (risas). Surgió entonces la idea de venirme a una de las habitaciones del hotel, mi viejo también se mudó con la familia acá al hotel también que hay un departamento, y la idea es ordenarlo y limpiarlo, dejarlo listo para cuando se pueda volver a abrir. Para ese entonces yo ya estaba produciendo, haciendo dulces y panes para la familia, entonces hablé con mi viejo y le tiré la idea de empezar a venderlos, yo ya había empezado a hacer trueques justamente. Pero mi viejo entonces me dio la idea de abrir un almacén naturista, algo que yo siempre hacer, así toda mi producción la volcaba directamente a un local. Incluso mi viejo se ofreció a seguirlo trabajando en el caso de que, cuando toda esta situación se normalice, me vaya con el básquet a jugar a otro lado.

- Ahí fue que accediste.
. Por supuesto, si él quería hacerlo me venía bárbaro. Tampoco quería montar un negocio si quizá dentro de dos meses volvemos a la normalidad y no puedo sostenerlo. Pero mi viejo me dijo que sí, que le demos para adelante. Además me decía que podía aprovechar mis contactos, la gente que me conoce y quiere del básquet y la vida (risas). Me encantó. Entré dudando porque no sabía qué podía suceder, pero una vez que entré me voló la cabeza. Siempre, desde chico, me gustó todo esto de la alimentación saludable y empezar a vender y a buscar productos te enseña, aprendí un montón de cosas que antes no me daba cuenta. La verdad es que con todo esto es como si a su vez estuviese estudiando, porque aprendo muchísimo. Y con esto de cocinar estoy con la creatividad a full, siempre investigando cosas nuevas. Me mantiene la cabeza activa.

- ¿Estudiar algo más?
. Soy más partidario de la experiencia, me gusta aprender pero desde el camino de experimentar. De hecho me ha pasado de lanzarme a hacer cosas que desconozco y aprender en el proceso. Ahora estoy mucho con yoga, leyendo un libro justamente, aprendiendo y practicando. Y en la cocina igual, voy aprendiendo, estudiando, haciendo recetas. Me gusta ver y hacer, más que leer y hacer (risas).

- ¿Y todo esto del almacén tuvo repercusión con el básquet? ¿Aprovechaste esos contactos que te decía tu papá?
. Sí. Byron Johnson por ejemplo fue el primero en encargarme un pedido de como 3 lucas, de la nada. Arranqué a promocionar mucho lo del almacén por Instagram, utilizo mucho esa red entonces fui por ese lado. También me armé una página e invité a todos mis amigos de Instagram, y ahí fueron apareciendo los seguidores. El tema es que lo lancé en el medio, mientras estaba armando todo, un poco por la ansiedad de mi viejo que quería largarlo lo antes posible, recién estábamos viendo los proveedores y mi viejo ya quería que armemos la página. Pero me decía que mientras tanto ya me van conociendo, que eso también me va a permitir mejorar. Se va haciendo más conocido, voy sumando seguidores y a su vez el local va creciendo con sus productos. La verdad es que está bueno, mientras vas trabajando también vas armándote. Mi miedo era tener tantos pedidos de golpe y no dar abasto, pero la verdad es que va tranquilo, estoy vendiendo mucho a amigos y demás por ahora, pero la idea obviamente es seguir creciendo. La verdad es que lo estoy disfrutando mucho, porque esto también me permitió reconectarme con gente amiga con quienes no hablaba hace mucho y con todo esto me relacioné de nuevo con ellos, a llevarles un pedido y cruzar un par de palabras. Te saca de la cuarentena, de ese estado de hoy. La verdad es que tiene muchas cosas positivas y lindas que me han hecho muy bien, porque no solo me permite hacer esto que me gusta desde hace mucho sino también tener mi espacio y mi tiempo para entrenar. Tiene un poco de ese lado en el que te cansas, porque termino todos los días fusilado, pero es como todo arranque donde tenés que darlo todo para después conseguir una estabilidad.

- ¿Pensaste por ejemplo cómo hacer con el básquet cuando vuelva? Porque si bien tu viejo se ofreció a continuarlo, hoy sos vos quien está haciendo toda la producción casera...
. La verdad es que todavía no sé si voy a jugar acá en Español o en otro lado, entonces todavía no sé qué sucederá. Hoy aprovecho para aprender y después veré. Lo que sí me di cuenta es que en la cocina tengo como un arte. Me considero un artista. En mi kin maya, que es el calendario maya, soy mono y el mono es un jugador, ama jugar, y eso lo asocio a la cocina. Y sé que lo puedo llevar de la mano con el básquet, porque ya me cocinaba siempre en estos últimos años, y si me cocino para mí va a ser lo mismo cocinar para un par más. Por ahí puedo sumar la cocina dentro del básquet, de hecho tengo mi equipo de cocina que llevo para todos lados donde voy. Eso siempre lo tuve y por ahí antes no me había dado cuenta que me podía generar un trabajito algo independiente de la mano del básquet. La verdad es que lo disfruto mucho y esto de la alimentación saludable es algo en lo que la gente en general está tomando mucha más conciencia en este último tiempo. Se está entendiendo más que hay que cuidarse, que hay que saber qué comemos, del amor propio, incluso que hay que tomárselo todo con más calma, el tiempo para escucharse a uno mismo y va de la mano con cómo comés. Un amigo mío decía que la velocidad y agresividad con la que usas tu mandíbula te indica como te estás moviendo vos en general, si prestás atención a eso tu cuerpo te va a escuchar. En los mismos libros de yoga te recomiendan comer despacio, tranquilo, disfrutando los sabores, y muchas veces al ritmo de la velocidad que lleva el mundo no nos damos cuenta y te puede llevar a un punto de no saber qué estás comiendo ni cómo estás respirando, pasás a no escucharte a vos mismo, pasás a no escuchar a tu cuerpo. Creo que eso es muy importante, y mucha gente está despertando a eso sobre todo en esta cuarentena. En los tiempos que estamos pasando de aislamiento me di cuenta que mucha gente empezó a hacer ejercicio en casa o comenzó a hacer yoga, a cocinarse y comer bien... creo que una de las partes positivas que tiene la pandemia es esa. Pero como te digo, cuando vuelva la normalidad y pueda volver a jugar, cocinar va a ser parte de esa magia que voy a sumar al básquet que es mi prioridad.

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