LFB 13 de Septiembre de 2019 | Rocamora · Rocamora

‚ÄúHay que apostar a la profesionalizaci√≥n del b√°squet femenino‚ÄĚ

Así lo dijo Laura González, jugadora, entrenadora, DT y parte de la familia del básquet en Rocamora. En una entrevista habló del legado de una familia amante de este deporte.

González es un apellido ya característico para quienes saben del básquet de la provincia, de Concepción del Uruguay, y específicamente del Club Tomás de Rocamora. Tiene historia. Es el apellido de una familia que por generaciones perteneció y pertenece al club, dedicando su vida al deporte y a sostener la familia que siempre fue Rocamora.

Laura, o ‘Lali’ es parte de esta historia. Hija del ‘Tucumano’ González y de ‘Chiqui’ Giqueaux siguió escribiendo la historia de lucha por el crecimiento del básquet primero como jugadora y ahora como entrenadora y DT de la Liga Femenina. En una entrevista con Mirador Entre Ríos contó los pormenores de este camino recorrido y los desafíos que van a venir.

- ¿Cómo resumirías tu relación con el básquet y el club?
- Va de la mano con la relación con el club que tuvieron mis papás y mis abuelos, que siempre trabajaron allí. Mi abuelo paterno fue uno de los primeros entrenadores del club, mi abuelo materno jugaba y pasó a ser dirigente y por ende mis papás se conocieron allí. Fueron entrenadores y quienes nos guiaron para que nosotros tengamos una vida adentro del mismo. Desde los tres, cuatro años, que recuerde, es que estoy en el básquet y continué hasta hoy.

Uno conoce esta forma de vivir y se queda con eso. Hice otros deportes también pero el básquet es algo que mamamos de chiquititos y es una forma de vivir. Me gustó. Cuando uno conoce bien el deporte y todos los beneficios que da no solo en lo deportivo sino también en lo social, te da otras satisfacciones más que solo los logros deportivos y siempre te da cosas para disfrutar. Hoy por hoy disfruto de ver jugar a mis hijos y es verlo también desde otro punto de vista. El Club y el básquet es eso, la familia, las satisfacciones y el crecimiento.

Se fue como jugadora, volvió como entrenadora

Dedicar su vida al básquet nunca fue una meta planeada para Lali, fue el dejarse llevar por el conocer el deporte, el amor que eso le despertaba y un camino que se le fue presentando – o que tal vez ya estaba escrito – que hizo que continuara siempre de la mano de este deporte.

- ¿Cuáles han sido tus experiencias como jugadora?
- Jugué en Rocamora hasta los 17 años, me fui a Buenos Aires donde estudié educación física y empecé a jugar en el club Harrods Gath & Chaves, estuve dos años ahí y después seis años en Lanús.

Estando en Concepción del Uruguay tuve la posibilidad de jugar en la selección argentina, selecciones de Entre Ríos y cuando estuve en Lanús, que creo que también me ayudó estar en un club que fue como una vidriera, pude jugar en la selección mayor, también poco tiempo pero tuve esas experiencias que fueron súper gratificantes de poder vivirlas por un tiempito y poder seguir desarrollándome y quedándome con todo jugado y sin nada en el tintero. Luego jugué una Liga Nacional en Central Entrerriano en 2008 estando embarazada y salimos campeonas de la Liga Nacional y nos fuimos a un sudamericano a representar a la Argentina. Era como que todo me seguía sorprendiendo. Jugué muchas cosas y no quedó nada en el tintero y muy contenta con ese trayecto.

- ¿Cómo diste el salto de jugadora a dirigir?
- Yo estudié educación física y el estar acá, siempre en el club, también lo veíamos muy natural al dirigir un equipo. Cuando regresé a Concepción después de estar viviendo afuera me puse como meta empezar a ser entrenadora. Me gustaba e iba de la mano con ser profesora de educación física y ahí me propuse porque me encanta la relación con los chicos y sobretodo con las chicas y para mí eso es lo que me da más satisfacciones. Y ahí fui descubriendo y a medida que va pasando el tiempo siempre uno quiere ir un poquito más y hoy en este presente que se me haya dado la posibilidad de estar dirigiendo la Liga Nacional también yo creo que fueron pasitos que fui dando y me encontré con esto y que el club también apostó a que haya una Liga Nacional acá porque era impensado hace unos años y estoy disfrutando de hacer eso. Es difícil porque no hay fines de semana ni feriados y con una familia se hace difícil equilibrar, pero da muchas satisfacciones

- Indudablemente hubo un condimento extra en este camino y es el de luchar por la profesionalización del básquet femenino, desde adentro. ¿Cómo sentís que se encuentra la situación ahora?
- Sí, nosotras la venimos luchando y creo que ahora tenemos un poquito más de respaldo. Desde el Club nunca sentimos esa diferencia entre el básquet femenino y el masculino por suerte, porque además al habernos criado en un ambiente deportivo pero familiar, hemos notado poco la diferencia entre los hombres y las mujeres. Pero sí he hablado mucho con colegas, con personas de otros clubes de otras provincias. El incluir el básquet femenino es muy difícil. No les dan espacios, horarios y demás. Y creo que esto va de la mano por sobre todo con una transformación social, el de la aceptación social a la profesionalización de las mujeres en el deporte, que es lo que venimos luchando y tratando de imponer, esta igualdad que no solo se está dando en el básquet sino también en el fútbol y en el vóley, entre otros deportes. Que se hable desde la igualdad, de saber que tenemos las mismas capacidades, que quede claro que no es otro deporte, porque muchas veces escuché decir que el básquet femenino es otro deporte y me enojaba porque el deporte es el mismo y tenemos los mismos derechos . Yo creo que venimos ahora por buen camino, y seguimos luchando por eso. Que tengamos las mismas posibilidades, la misma prensa, las mismas obligaciones. Sobretodo los más chicos que tengan la posibilidad de decidir sobre qué deporte hacer y no tengan limitaciones.

La mujer está ganando terreno en un lugar que nunca tendría que haber perdido. Es una cuestión social, generacional y creo que de a poquito lo vamos ir cambiando, creer que una mujer o un varón puedan estar al frente de un equipo.

Más que nada en la profesionalización del básquet se nota la diferencia. Creo que falta un pasito más, que se dé el salto y no desde las mujeres, sino desde los dirigentes, desde lo social.

La apuesta del Club Rocamora por la igualdad

Desde que comenzaron a desarrollarse las competencias profesionales en el femenino, Rocamora, a través de su dirigencia y la incansable lucha de Lali junto a la familia del rojo (entre entrenadoras y entrenadores y jugadoras) han apostado al crecimiento en ese sentido. Consultada por esas experiencias, Lali contó: “El Club apostó desde el Torneo Federal y cuando empezó a ser Liga también. Creo que es un convencimiento y una apuesta hacia el básquet femenino. Hay muchos palos en la rueda y muchas piedras en el camino pero que hay que ir sorteando y superando para seguir en este camino. Si bien el club es austero en todo esto, pero siempre a consciencia. No podés decir: hoy entro en la Liga, gasto tanto y después vemos y desde el Club se toma ese profesionalismo de entrenar todos los días, de ir al gimnasio a la mañana, entrenar a la noche, irnos de gira cuatro días y es un nivel de exigencia que sí incluye un profesionalismo muy bueno y el club lo ha tomado en serio y creo que hemos estado a la altura”.

“Creo que los varones también al estar en el Torneo Nacional nos ha ayudado un montón a poder organizarnos dentro de lo que es la profesionalización contando con un equipo médico, jefe de equipo, jugadoras y cuerpo técnico, que es un todo que tiene que avanzar no sólo en lo económico sino también afuera, una transformación desde las cabezas del básquet”, agregó.

Esta impronta indudablemente ha marcado la diferencia no sólo en la relación del Club para con los torneos, sino en general poder ver a ciencia cierta cómo las mujeres pueden ir apoderándose de la cancha en todos los sentidos. Es el caso de Lali, que como DT de la Liga Femenina se ha encontrado en 2018 y 2019 como la única mujer dirigiendo un equipo.

-¿Cómo fue encontrarte siendo la única mujer dirigiendo un equipo?
-Lo sentí natural, por lo que he visto en el Club, nunca nos fue algo raro o llamativo. Siempre con mucho respeto y con buena relación con los colegas. Me pasó de haber sido la única mujer dirigiendo y pienso que lo que me pasa es ponerme muy contenta, sí, pero me gustaría que fueran muchas mujeres más.

Sé que Laura Cors dirige en Lanús y no hemos coincidido porque en principio participaron y los últimos dos años no. Pero me pasa eso, que creo que falta dar un pasito más para que se puedan dar cada vez más estas cosas.

Yo hice el curso de Entrenador nivel 3, que es el más alto, y de 110 personas que había éramos 8 mujeres haciéndolo. Y eso habla de que hay de a poco un cambio o la intención de cambiar. Venimos bien, por ese camino, pero tienen que ser cada vez más.

-¿Cuál creés que es el principal desafío para el básquet femenino?
-Yo creo que el primer desafío es el de la profesionalización del básquet femenino. Quienes no la tuvimos deseamos que quienes vengan lo puedan disfrutar y valorar. Yo creo que la gente de arriba tiene que luchar porque el básquet femenino crezca. No que quede estancado tampoco, porque es como que está ahí, no molesta entonces queda ahí, pero no, hay que luchar para que no pare de crecer.

El objetivo es que todos estemos iguales y en las mismas elecciones. Que la selección nacional tenga las mismas posibilidades. Que se trace una línea para ambas partes y de ahí comenzar a hablar. No hablar solamente del básquet femenino, sino que hacerlo.

Que las cabezas estén alineadas no diciendo que tenemos que ser iguales sino hacer que la igualdad se haga. El básquet nacional está teniendo un pico y está casi que llegando a una bajada, pero no hay que dejarlo caer. Hay que darle la posibilidad a las chicas que puedan seguir creciendo. Que les sirva para todas las cosas.

Yo creo que ese es el punto, no decir que somos iguales sino hacer que seamos iguales.

“Como su papá”

Si hablamos de una historia detrás del Club Rocamora, del básquet y de la familia de Lali es inevitable resaltar que es hija del ‘Tucumano’ que dejó grandes marcas en la historia del rojo y casualmente es la única de los seis hijos que siguió los pasos de él, de jugadora a DT, de transmitir con la misma pasión y respeto, de marcar cuál es el camino en cada partido.

-¿Cómo sentís ese ‘legado’?
-Yo creo que a una se le ha asignado un poco esta tarea, de que me tocara a mí seguir sus pasos. Primero me costó un poco la mirada de los demás. No me pesó nunca pero lo sentí más que nada cuando empecé a dirigir en primera era ir a Paraná y a cualquier lado donde mi papá siempre fue reconocido y respetado.

Una vez en Santiago del Estero un hombre se acercó a decirnos que él había viajado hasta allá porque había leído que íbamos, porque él conocía a papá, lo había visto jugar, y se acordaba que dirigía. Yo no tuve la oportunidad de hablar con ese señor pero es increíble. Es tenerlo siempre presente también. Creo que él ha dejado buenas semillas.

Si bien a veces él era una persona difícil de llegar ha sido siempre reconocido y respetado por su trabajo. Hasta el día de hoy en cursos de ENEBA hay gente que aún siempre lo menciona y recuerda. Por suerte nos ha dejado ese legado, ese respeto hacia el otro, hacia el rival, hacia cada uno de los jugadores y eso me marcó y es algo que hoy veo como falencia en un montón de lugares. Personalmente me marcó eso y lo veo fundamental en el desarrollo como entrenadora. Eso y muchas cosas más, pero ese respeto, el de hacer saber que todos son importantes en el equipo, que todos tenemos algo que aportar y dar, lo aprendí de él.

Yo llevo de la mejor manera seguir los pasos de papá, pero ahora estoy bien con eso, al principio fue fuerte, pero ya no. Cada cual hace su camino y después me juzgarán si hice bien o no, pero no me comparo con él. Después hay mucha gente que me dice que me paro igual, que me muevo igual, que camino la cancha igual, pero lo llevo bien.

Yo creo también que son cosas que van sucediendo y van pasando. No quiero que mis hijos tengan esa mochila tampoco de tener que ser entrenadores. Te tiene que gustar, lo tenés que sentir, tiene que ser una vocación porque requiere mucho tiempo y cosas extra que no es sólo ser entrenador. Más allá si es un trabajo o no es porque la profesión y el club te lleva a eso. No es un voy, dirijo y me voy porque no es así. Eso nos dieron mucho mamá y papá de dar ese extra y dar un poco más, más que nada por los chicos, que siempre requieren un poco más.

Y es aprender y hacer el camino. Ver lo que hicieron nuestros papás y sacar lo bueno y modificar.

- Hablando de hacer el camino, también debe pasarte que no debe ser fácil dedicar tanto tiempo al Club y a la familia.
- No es fácil, con hijos y con familia se hace difícil equilibrarnos. Pasamos mucho tiempo en el Club y a veces es necesario tomar distancia, saber repartir los tiempos para poder estar con la familia, darle la opción a nuestros hijos que puedan elegir. De todas formas siempre eligen el club, pero nadie los obliga. Me encanta saber que mis hijos piden para venir al club, a estar en el club o estar con quienes se encuentren acá, sin arreglar con nadie. Agradezco que pasen tiempo acá en vez de adentro de casa. Pero también tenemos que saber tomar un poco de distancia y poder repartir los tiempos. Pero son equilibrios que hay que buscar todo el tiempo. Familia, amigos y el trabajo.

No es fácil, pero tiene muchas satisfacciones.

- Si tuvieras que decirme qué es lo que más te gusta del básquet, ¿qué me dirías?
- El básquet es uno de los deportes que todo el tiempo te está llevando a hacer cosas nuevas. Ha avanzado siempre y busca mejorar cosas para que el juego siempre sea atractivo y está bueno porque a uno lo lleva también a seguir aprendiendo siempre y renovarse, porque nos quedamos en el tiempo.

A veces con mi mamá me pasa, que si bien ella me crió a mí y hay cosas que las vemos totalmente distintas porque el juego cambió, ya todo ha avanzado. Ha cambiado la defensa, el ataque. Todo se estudia. Los otros jugadores, cómo actúan, cómo hacen.

Antes uno sabía más o menos a qué equipo se enfrentaba y podía ir viendo sobre la marcha qué hacer. Hoy por hoy con las redes sociales se sabe de antemano todo: las jugadoras con qué mano tiran, cómo están anímicamente porque lo ponen en sus redes, sabés si viene alguna de una lesión o cómo venía entrenando, y todo tiene que estar estudiado. Si no estás se te pasó el tren. Hay que estar estudiándolo todo, renovarse y eso es apasionante.


Informe: Eugenia Delorenzi para Prensa del Tomás de Rocamora

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