LNB · 30 de Octubre de 2021

Instituto

Explotó el Sandrín: el clima que necesitábamos y el valor de la localía para el campeón

Vibró un estadio como hace rato no pasaba en la Liga. Y los hinchas demostraron, con su aliento y festejo, por qué necesitaban ganar el primer torneo desde su ascenso en 2015.

Un día antes, literalmente 26 horas al juego, el teléfono no paraba de sonar en las oficinas de Instituto. “Necesito entradas, por favor. Te pago el doble o el triple, lo que sea”, era una frase que se repetía de los fanáticos de la Gloria que no querían perderse la final. Pasó mucha agua debajo del puente para la sección de básquet del club. Y varias frustraciones. Finales perdidas en Liga Sudamericana, en Liga Nacional, Súper 20 y hasta Liga de Desarrollo). Momentos importantes, porque llegar a definiciones no llega cualquiera, pero a la vez para un club tan importante como Instituto no alcanzaba… Ni para los hinchas, ni para los dirigentes. Por eso necesitaba ganar. Como el agua. Y lo hizo, por primera vez desde su regreso a la elite, en 2015, tras ganar el antiguo TNA. Así, en este contexto, se entiende la desesperación por estar, por alentar. Y por festejar…

Desde muy temprano, cerca de las 9, dos horas antes del juego, las inmediaciones del estadio Sandrín empezaron a llenarse. Más temprano aún había llegado el avión desde Comodoro, con 30 personas entre hinchas y directivos, que se sumaron a los 20 que habían llegado con fe a comienzos de este Final 8. Así se ubicaron en un costado de la cancha y alentaron en los momentos que el equipo tuvo sus momentos y, claro, cuando los locales los dejaron. Porque los fans del Rojo fueron muchos más: cerca de 2000 abarrotaron su estadio y no pararon de cantar. Enfundados en sus camisetas, con banderas y la clásica banda que viene con sus instrumentos le pusieron color y calor a este mediodía cordobés que volvió a tener alta temperatura (35° grados de sensación térmica).

Pero a nadie le importó el calor. La ilusión era tan grande que nadie pudo guardarse nada. Y así el estadio se transformó en un hervidero que puso la piel de gallina al más neutral. Porque hacía rato que no teníamos un clima así en la Liga Nacional. La pandemia del Covid-19 nos quitó muchas cosas, entre ellos vivir un clima así: de pasión, aliento, de sufrimiento y de goce. Esta vez le tocó a Alta Córdoba, la Gloria quedó para Instituto. La tan ansiada, la que tanto esperaba. La que disfrutaron los hinchas, en la cancha y en sus casas. En todo el barrio, en todo Córdoba. Con el aliento de su hinchada, que potenció a sus jugadores –valorar también a que ellos, lejos de tomarlo como una presión, les generó un plus- y fue verdaderamente un Jugador N° 6, Instituto se sacó la espina y se recibió de candidato. Para el torneo que sea. Ahora va por la Liga que comienza este martes en La Rioja. Pero primero lo primero, en Alta Córdoba se festeja este título como la primera vez. 

 

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