LNB · 29 de Mayo de 2021

El revolucionario GEPU: a 28 años de su segunda corona

Revivimos el segundo título para un equipo con un cautivante estilo ofensivo. Anécdotas, testimonios y datos de aquella temporada especial que terminó con el triunfo sobre Atenas en la final.

Gimnasia y Esgrima y Pedernera Unidos de San Luis. Más conocido como GEPU. Irrumpió en los 90 con todo. Alberto Rodríguez Saá fue el emprendedor que lo pensó y lo ejecutó. Con un gran presupuesto, con fichajes de alto nivel y muy buenos entrenadores. Así el club puntano dejó una huella imborrable, con equipos que quedaron en la memoria colectiva porque ganaron pero, además, porque jugaron un básquet de alto vuelo. 

Tras disputar su primera temporada de elite en 1990, GEPU se consagraría campeón en 1991 al derrotar en seis partidos a Estudiantes de Bahía Blanca en una gran final y, en la siguiente (1991/92), llegaría nuevamente a la final de la Liga Nacional, pero esta vez caería ante Atenas de Córdoba. Eso no apichonó al club, que fue por más, para repetir la gloria. Y hoy, 29 de mayo, justamente se cumplen 28 años de esa nueva gesta, la segunda corona en la historia de la Liga. El plantel empezó siendo dirigido por la dupla Orlando Ferratto-Antonio Manno, pero el dúo se rompió y Ferratto, pese a ser su debut en la elite, luego siguió en la segunda mitad de la temporada, siendo el primer entrenador en consagrarse campeón en su primera temporada como coach principal.  

Justamente Ferratto rememora cómo fue la confirmación de aquel plantel tan especial que impactó por un juego distinto. "GEPU fue un equipo integrado por un base muy criterioso (Gustavo Fernández), muy rápido y con gran visión del juego. El perímetro lo completaban Juan Espil y Esteban Pérez, dos jugadores de Selección que se caracterizaban por ser tremendos lanzadores desde el perímetro. En el juego interior aparecían Roland Houston, que además de jugar muy bien de espalda, tenía gol desde el tiro libre, y Carl Amos, quien contaba con gran capacidad para tomar rebotes y era considerado el mejor defensor de internos de la Liga. Los recambios más importantes eran Elnes Bolling, que podía jugar en posiciones interiores o exteriores (3 o 4), un Sergio Dacuña que reemplazaba a cualquiera de los dos internos y Paul Minzer y Rafael Costa del escolta y el base, respectivamente", describe. 

Un básquet innovador para la época

El equipo se caracterizaba por un juego muy intenso, con un gran ritmo, de mucha defensa, con salidas rápidas después de gol recibido o rebote defensivo y mucha capacidad anotadora desde la línea de 3 puntos, todo sobre la base de una preparación física a la que se le daba un rol fundamental en cada uno de los entrenamientos. Era muy común para GEPU y muy raro para la época, definir contragolpes con lanzamientos exteriores, cosa que es bastante normal hoy en el básquet mundial. 

Dentro de los nombres de aquel plantel consagrado figuran Gustavo Ismael Fernández, Juan Espil, Esteban Pérez, Sergio Dacuña, Fernando Allemandi, Elnes Bolling, Carl Amos, Roland Houston, Rafael Costa, Javier Medina, Leonardo Díaz, Martín Peinado y Héctor Minzer. Cada uno con sus roles bien definidos, dentro de la cancha no hacía falta hablar porque jugaban y se pasaban el balón con los ojos cerrados. GEPU culminó la competencia con 45 partidos ganados y 13 perdidos y tuvo el mejor promedio en ataque con un 92.7% de efectividad. 

"Lo que más remarco de la segunda liga conseguida fue la diferencia de estilo de juegos que tuvimos. En la primera teníamos un estilo mucho más de penetración, corridas, de ir al aro, juego interior. En la segunda, con Juan Espil y Esteban Pérez como protagonistas principales, era mucho tiro de tres puntos. Experimentamos otro básquet diferente y nos adaptamos a eso", detalla Gustavo Fernández, sobre el segundo título conseguido con el conjunto puntano. 

Juan Espil logró los premios de MVP de la temporada y de las finales y comparte los recuerdos de aquella temporada imborrable: "Fue el primer año que me iba de Bahía Blanca, GEPU me vino a buscar y me hizo un contrato por dos temporadas. Estaban el Gallo Pérez, Lobito Fernández, los americanos cumplieron una función espectacular, porque eran jugadores de equipo. Desde el primer día nos mentalizamos en formar un grupo muy bueno. Fue un año sensacional: entrenábamos durísimo y el equipo jugaba un muy buen básquet. La ofensiva pasaba un poco por mí y por Esteban (Pérez), el laburo que hizo el Lobito Fernández fue memorable, lo mismo que el Rafa Costa, que eran los bases que repartían juegos".

Esteban Pérez recuerda cómo fichó en el equipo y resume lo que fue esa temporada tan especial. "Espil -a quien conocía de la Selección- me llamó para ir juntos e hicimos una pretemporada tremenda de un mes corriendo en la montaña. Terminamos con un récord fenomenal (45-13) y pude conseguir mi único título en clubes. No hubo lesiones graves, teníamos buena química, fue un año perfecto. Gustavo Fernández hacía jugar a todos y dosificaba la bola entre Juan y yo. Carl Amos defendía bárbaro y Roland Houston aportaba puntos y rebotes. Elnes Bolling podía reemplazar a cualquiera, y los chicos también dieron una mano. Teníamos sólo dos jugadas y dos salidas laterales, Antonio Manno era la antítesis del técnico argentino de esa época. El trabajo físico nos dio una ventaja, nos convertían y cuando volteaban ya estábamos del otro lado entrando en bandeja. Encima cortamos las redes en cancha de Atenas, fue algo increíble", recuerda.

Los playoffs, el momento crítico ante el Gimasia de Moten y la especial anécdota de Espil y el Gallo

El Lobo ocupó el 1° puesto desde el inicio hasta la finalización del torneo. En cuartos de final, GEPU no tuvo inconvenientes para barrer la serie frente a Santa Paula por 3 a 0. Las semifinales frente a Gimnasia de Comodoro Rivadavia si fueron muy sufridas para el elenco de Ferratto. El primer partido lo ganó GEPU en casa con una altísima producción de Amos (28 puntos y 23 rebotes). El conjunto sureño le arrebató el segundo y se llevó el tercero ya en condición de local. GEPU venció en el cuarto para seguir con vida en la serie. Aquel duelo quedó registrado estadísticamente porque Andrew Moten estableció el récord de puntos 63 (12-17 en dobles, 5-14 en triples y 24-25 en libres) aunque no alcanzó para el triunfo. Todo se definió finalmente en San Luis, donde los puntanos consiguieron festejar para obtener el boleto a la gran final. 

"GEPU marcó un cambio en nuestra Liga Nacional, no solo por la manera diferente de jugar, sino también por el nivel exigente del  trabajo en doble turno que posibilitaba sostener durante los 40 minutos un juego arrollador, obligando a los rivales a mantener ese mismo nivel de desgaste físico. La etapa más complicada fue superar en semifinales a Gimnasia tras irnos 1-1 de San Luis. Gimnasia se puso 2 a 1 en el 3°, y en el 4° logramos ganar y forzar la serie a un 5° nuevamente de local", rememora el DT campeón. 

Espil rememora aquel momento crítico de la temporada. "Fue en el cuarto juego de semifinales en Comodoro. Recuerdo que Orlando dio una charla motivacional impresionante, de las mejores que he tenido en mi carrera y a pesar de que Moten hizo 63 puntos pudimos ganar ese partido con un gran juego. No sé si habrá sido el mejor del año. Nos pusimos 2 a 2 y volvimos a casa, donde ganamos el quinto y pasamos a la final con Atenas. Después de salir de esa semifinal, ya nos envalentonamos. Jugamos grandes partidos con Atenas. Fue un año redondo, no me lo olvido jamás".

El Gallo no olvida aquel partido y cuenta una anécdota muy especial de aquel partido que quedaría en la historia. "Gimnasia tenía un equipo de locos: Merchant, Moten, Uranga, Aispurúa, Landsberger. De hecho, en ese famoso juego, Andrew Moten convirtió 63 puntos, el récord de anotación de La Liga. Lo que pasó es que Merchant le había tomado la mano a Espil, quien en los primeros tres partidos no había metido un solo triple. Entonces, antes de entrar a la cancha en Comodoro, lo llamé al baño, le oriné la mano para sacarle la mufa y no dejé que se la lavara. ¡Y funcionó! Entre los dos hicimos 69 puntos. Con Juan tenemos una hermosa relación, cada vez que nos encontramos me lo recuerda entre risas", relata.

 

La gran final ante un viejo conocido, Atenas

GEPU buscaría revancha del campeonato anterior al enfrentarse nuevamente a Atenas de Córdoba en la gran final, a quien vencería por 4 a 2. No se recuerda tanto el juego ofensivo de los planteles sino la batalla en la zona de pintura entre los internos. Los cordobeses mostraban más experiencia con Milanesio, Bryant y también se apoyaron en las buenas actuaciones de un joven Villar. GEPU tenía a un Fernández sólido en la conducción dentro de la cancha y a dos tiradores especializados como Espil y Pérez. 

El Lobo ganó sus dos primeros partidos en San Luis (85 a 77 y 85 a 78), y se puso 3 a 0 en el primero en Córdoba (84 a 81). Espil fue el máximo artillero de los puntanos con un promedio de 34 puntos. En este tercer encuentro, un hincha ingresó a la cancha y agredió al árbitro Rubinsztein. El Tribunal de Disciplina suspendió por una fecha el Cerutti y el cuarto se disputó en el Colegio Corazón de María. En aquel gimnasio, GEPU cayó por 96 a 80 y en el 5° partido también fue derrota (80 a 74), lo que obligó a disputar un 6° ya otra vez en el Cerutti. Aquel duelo finalizó con el score más bajo de toda la serie 66 a 61 a favor del nuevo campeón puntano. Espil terminó como goleador con 27 puntos. El bahiense finalizó como el mejor goleador de la Liga (28.8 de promedio) arrebatándole ese lugar a Pichi Campana luego de cuatro años seguidos. 

Los protagonistas comentan que cada 29 de mayo reciben llamados llenos de agradecimiento por aquel tìtulo de 1993 tan recordado y siempre presente en la mente de todos los hinchas. Un logro para toda la provincia. La gloria de GEPU está intacta en la historia nuestra Liga Nacional. Un equipo que dejó su huella en la competencia. 

Informe: Prensa AdC. Fotos: Marcelo Figueras

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