LNB · 24 de Abril de 2021

Alejandro Chiti, el hombre récord: "Esta profesión es un desafío permanente"

El árbitro platense habló de su vida y una carrera histórica que le permitió dirigir 1300 partidos. Desde chico identificó aquello que lo movilizaba, eligió seguir sus sueños y tomó decisiones para cumplir sus objetivos. Una historia para repasar.

Por Noelia Ortmann

Después de haberse convertido en un hombre récord, Alejandro Chiti recorre su historia a corazón abierto: “Yo jugaba al básquet de chico, en mi ciudad estuve en minis, infantiles, cadetes, juveniles y lo hice hasta los 19 años. A los 15 ya había empezado a arbitrar. Me fue gustando la actividad. Cuando terminé el secundario tuve que hacer el servicio militar. Ahí paré de jugar y una vez que lo finalicé me decidí por dirigir. Me fui desarrollando en La Plata mientras llevaba paralelamente adelante la carrera de Ingeniería. Finalicé los estudios y rendí para Juez Nacional. Tuve que optar nuevamente, y realmente me incliné por lo que más me apasionaba. Hoy refuerzo ese pensamiento y ese sentir”.

Su convicción y su amor por la profesión que decidió adoptar hace más de 35 años lo llevo hacia un camino plagado de desafíos, logros y sueños cumplidos pero que también requirió de mucho sacrificio. El 8 de abril de este año, Chiti se convirtió en el protagonista con más presencias en la historia de la Liga Nacional. El árbitro platense llegó a los 1.300 partidos cuando dirigió el segundo encuentro entre Bahía Basket y Atenas por la Permanencia. Con semejante cifra superó a grandes figuras de nuestra competencia: dejó atrás a Sebastián Ginóbili (1.294), a Leo Gutiérrez (1.250) y a otros tantos como Diego Osella y Sergio Hernández, nombres que sobrevuelan en lo más alto del básquet argentino. 

En una charla mano a mano con Prensa AdC, Alejandro nos habló sobre sus inicios en el mundo del arbitraje, nos abrió las puertas de su familia, su trabajo, los viajes, y algunas de las mil anécdotas de todos los torneos internacionales de los que le tocó ser parte. Por otra lado, reflexionó acerca de su reinvención durante la pandemia y dio su mirada sobre la actualidad de su profesión en la Argentina. 

-¿Qué significó o qué se te pasó por la cabeza cuando supiste que eras el protagonista con más presencias en la Liga Nacional?

-Hace un tiempo había salido lo de los 1200 partidos. Sentía que ya estaba llegando a los 1300, pero se hizo un poco largo todo porque estuvimos desde marzo a septiembre por la pandemia sin jugar. Lo tomé de la mejor manera. Tener la posibilidad de estar tanto tiempo y tantos años dentro de la máxima competencia del país y dedicándome a lo que a mí me gusta, que para mí es una pasión, conlleva también un montón de situaciones que se tienen que dar para perdurar. Ahí uno se pone a analizar cuánto esfuerzo, cuánto sacrificio y cuánta ayuda hay detrás también de tanta gente que lo rodea a uno. Desde la familia, los amigos, y los compañeros, todos los que formaron y forman parte del equipo de trabajo. Nosotros cada uno de los partidos los arbitramos con compañeros distintos. Muchos años se arbitró de a dos, luego de a tres, más el comisionado técnico. Para hacer buenos trabajos necesitás conformar cada uno de esos equipos de la mejor manera para que el rendimiento después sea el mejor. Eso no es fácil porque cada uno tiene sus metas, ilusiones, y por ahí nos encontramos en un partido con un estado anímico o emocional determinado y a eso sumale los problemas que cada uno puede llegar a tener, los viajes de por medio. Llegar al momento del juego y que todos estemos en condiciones óptimas para hacer la tarea, creo que es una de las cosas más difíciles de esta actividad.

-Claro, en esos momentos hay que dejar de lado el entorno, el día a día, o los problemas personales, que nada se mezcle con lo profesional…

-Exactamente. El arbitraje es un trabajo de equipo. Se necesita que todos los componentes estén de la mejor manera en el momento de entrar al rectángulo de juego y que logren concentrarse como para hacer foco en lo que está sucediendo ese día y puntualmente en ese partido. Hay que saber que ese es el partido más importante de tu vida, no el que dirigiste ayer o el año pasado o el anterior. Siempre el más importante es el que te toca en suerte arbitrar ese día.

-Nombraste el acompañamiento de tu familia antes, ¿es un factor fundamental en una profesión como la tuya?

-Es realmente muy importante el apoyo y la contención familiar. Argentina es muy grande y por ahí uno sale de viaje, se va por un período largo, vuelve y no lo hace de la mejor manera porque tuvo algún inconveniente en ese viaje o su estado emocional no es el adecuado y esa empatía que tiene la gente que convive con uno para comprender los humores que uno puede llegar a tener y los espacios de silencio y de calma que te tienen que brindar para que uno pueda llevar adelante esta profesión es realmente vital. Después hay que hablar de las ausencias. El árbitro está cuando está. Realmente no elige cuando estar. Entonces de repente no es partícipe de ciertos cumpleaños, aniversarios, por ejemplo.

Al mencionar esto, Chiti recuerda en la charla una anécdota sobre el nacimiento de su hija Camila: “Mi esposa Marcela estaba embarazada. Sabíamos que el bebé estaba por nacer pero yo no podía parar 20 o 30 días, que era el periodo que podía dar a luz. Me acuerdo que desayuné con ella y estaba todo normal. Me fui a Buenos Aires, me tomé un vuelo a Córdoba y cuando llegué allá al mediodía, la llamé por teléfono para ver como andaba y me atiende el padre porque ya estaba en trabajo de parto, yo estaba lejos y tenía que arbitrar a la noche, un partido entre Atenas y Libertad. Ahí te preguntás cómo hace uno para manejar ese tipo de situaciones y concentrarse para que todo fluya, arbitrar esa fecha de la mejor manera y esperar al otro día para tomar el vuelo y estar ahí. Gracias a Dios mi hija nació bárbaro a las 18 horas y me dio tranquilidad pero tenía esa sensación de no estar, estaba a la espera todo el tiempo de las novedades. Realmente son hechos que te marcan. No tenía forma de llegar antes. Al mediodía del otro día recién la pude conocer. No pude acompañar a mi esposa y en el medio tenía que estar concentrado en el juego porque allí en el rectángulo hay dos equipos que quieren ganar que no saben de la situación personal de uno, los demás esperan que vos rindas en las mejores condiciones. Son situaciones que vivimos, y en donde tenemos que tener la fortaleza mental para hacer un paréntesis en nuestras vidas, que no es fácil, porque una cosa es decirlo y otra hacerlo". 

-Me quedé con la frase “el partido más importante es el que vas a dirigir”. Sos un árbitro con tanta experiencia a nivel nacional e internacional, dirigiste los torneos más prestigiosos, que me parece muy interesante ese concepto.

-Yo digo eso porque tomo esta profesión del arbitraje como un desafío permanente. Entonces el desafío es el que vas a emprender, porque el partido que pasó ya está. Obviamente que en una carrera de tantos años, yo fui árbitro internacional por veinte, tuve la posibilidad de arbitrar cuatro mundiales, preolímpicos, premundiales, preclasificatorios mundiales, los Juegos Olímpicos de 2004 y me llevo la satisfacción y la alegría de haber conocido a un montón de gente, de compañeros que me ayudaron en esta carrera, que ahora algunos son amigos, el haber conocido otras culturas, ideologías, otras formas de ver la vida. Te va alimentando tu forma de ser, tu personalidad, te ayuda a crecer y desarrollarte.

-Imagino que tendrás mil anécdotas.

-Tengo un montón. Haber estado en Atenas 2004 en los Juegos Olímpicos y ver a la Generación Dorada en su máximo esplendor obteniendo ese logro a uno lo llena de satisfacción. Ver que el deporte que uno ama está el podio por encima del resto del mundo. Ser parte de todo eso te llena de orgullo y de satisfacción. Después haber arbitrado la semifinal del Campeonato Mundial de 2014 entre Serbia y Francia, dos potencias de Europa. Lo que realmente me generó muchísima satisfacción fue que en el 2015, en el Preolímpico de México, Argentina jugó la final y yo arbitré el partido por la medalla de bronce entre Canadá y México. Finalizado el encuentro, mis compañeros y autoridades de FIBA me hicieron una despedida en la mitad de la cancha. Me entregaron una plaqueta y un balón firmado. Eso es lo que a uno le queda, haber terminado una carrera de veinte años y tener ese reconocimiento fue una emoción grandísima.

-Y en la actualidad, con este contexto que nos encuentra a todos en medio de una pandemia, ¿cómo se logra mantener fuerte el arbitraje, capacitar y trabajar también con los que recién comienzan en este mundo?

-Me sentía enojado con la situación, como todos creo, hasta que uno la absorbió y entendió que es lo que tocaba. Había que convivir con la pandemia de la mejor manera posible. Por un lado me puse a pensar en la parte personal, en cuanto a mantenerme físicamente porque sino la vuelta se me iba a  hacer complicada. Yo vivo en un departamento, no tengo mucho espacio pero hice el esfuerzo para mantenerme. Mi hijo Nicolás es profe de Educación Física y todos los días a las 11 nos conectábamos, él tenía una rutina y la hacíamos juntos. Eso me ayudó muchísimo, mínimamente para que cuando volviera la competencia pudiera seguir en la actividad.

Por otro lado se nos abrió una gran posibilidad desde el Colegio Profesional y desde la Escuela Argentina de Árbitros, donde tengo el gusto de trabajar junto a un equipo fantástico, de llegar a todos los árbitros del país, comisionados técnicos, oficiales de mesas. Fue fundamental para unificar criterios y darles a todos los integrantes las mismas herramientas para que puedan crecer y desarrollarse dentro de la actividad, en todos los puntos del país. Llegamos a Ushuaia y a Jujuy. Hicimos un montón de trabajos con gente del exterior, se trabajó con el desarrollo de árbitros mujeres. Hubo exponentes a nivel mundial, se hicieron intercambios con otros países, utilizamos la tecnología de la mejor manera como para llegar a todos, pero sabemos que el aprendizaje es adentro de la cancha.

-Mencionaste el arbitraje femenino y sin ir más lejos en la Basketball Champions League Americas, Andreia Regina Silva y Virginia Peruchini dirigieron una semifinal. ¿Sentís que se progresó en incorporar cada vez más a las mujeres en esta profesión?

-Se viene trabajando en la Liga Nacional con la incorporación de la mujer, hace dos o tres años. Fue una gran apertura y FIBA está haciendo un gran trabajo al respecto, ampliando los cupos para árbitros internacionales en cada país y en los torneos internacionales para que pueda ser parte la mujer. Creo que hay mujeres que no tienen que envidiarles nada a los hombres en cuanto a capacidades técnicas para arbitrar un partido. La mirada dirigencial es esa y si está capacitada física y técnicamente para poder ser parte tiene las puertas abiertas. Están invitadas en el mundo entero a ser parte de esto y la realidad es que lo están haciendo muy bien.

-¿Cuál es tu mirada del arbitraje argentino?

-Nosotros el arbitraje lo evaluamos cuando nuestros exponentes salen a nivel internacional y vemos que ocupan lugares importantes, eso nos da la pauta de que estamos bien posicionados. Tenemos buenos representantes, los actuales y los que se están desarrollando. Hay un futuro promisorio, no es fácil alcanzar la cúspide y Argentina tiene esa posibilidad y se trabaja para mantenerla. Tenemos un nombre y prestigio y no lo vamos a dejar caer. Se trabaja para los que están sean los mejores y que los que vienen los puedan superar.

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