Informes Especiales · 21 de Abril de 2020

Obras · Obras

Obras, los héroes del ascenso en la 95/96

Símbolo dentro de la historia de nuestra Liga Nacional, repasamos el ascenso de Obras a la A en la temporada 1995/96, cuando logró campeonar en el TNA y dio el salto a la elite. El recuerdo de Fernando Duró, su entrenador, y Javier Maretto, capitán de aquel épico título.

Por Lucas Leiva

Siendo indiscutiblemente uno de los grandes clubes que tiene desde sus inicios nuestra Liga Nacional, Obras ha ido edificando con el paso de los años una historia ejemplar, digna de libros sagrados, a través de sus más de cien años de vida. Un club que constantemente sigue agregando páginas de oro a su rica trayectoria, producto de una gran organización que sostiene con cimientos en el trabajo y el esfuerzo.

Si bien a nivel contemporáneo es difícil imaginárselo fuera de elite, en esta oportunidad nos remontaremos a una versión de Obras que transitó el Torneo Nacional de Ascenso (TNA). Precisamente en la temporada 95/96, donde consiguió coronarse con un logro único como lo fue salir campeón de la categoría para ascender a la Liga Nacional.

Obras pasó de jugar la permanencia en la 93/94, a jugar semifinales al año siguiente, y aumentar la apuesta e ir por todo para aquella 1995/96. Para esa campaña, el club capitalino fue por toda la gloria, y con un grupo joven, con jugadores de excelencia y de la mano de Fernando Duró como su entrenador, alcanzó ese ambicioso objetivo.

"Sin dudas que el Obras campeón del TNA fue uno de los tres mejores grupos que he armado, dirigido y construido en mi carrera como entrenador. Con un cuerpo técnico donde estábamos a cargo obviamente de todo el club. Hoy coincidentemente después de tantos años vuelvo a hacer un plan de desarrollo con justamente la persona que estaba al lado mío que era Bernardo Murphy, mirá las coincidencias, con Mario Mouche que después obviamente trascendió a nivel internacional con la selección argentina", comienza recordando Duró.

Sin dudas hablamos de un grupo de héroes dentro de la rica historia de Obras, pero también de un plantel repleto de jugadores reconocidos y con amplia trayectoria dentro del mapa global de la Liga Nacional. Javier Maretto, exitosísimo por sus años en Ferro, fue el capitán de ese elenco, que también tuvo a jugadores como los hermanos Leandro y Luciano Masieri; Sebastián y Lucas Raffaeli; el extranjero Dennis Still; Diego Ricci; el Negro Lamas, el kinesiólogo; Marcelo Mangiacavalli; y varios jugadores importantes que desmenuza el propio entrenador, recordándolos a la perfección.

"Creo que fue un gran grupo que se fue construyendo en el día a día, con muchísimo trabajo. Con gente muy joven porque estaban los mellizos Masieri, los mellizos Raffaeli, Diego Ricci, Ezequiel Lamas, (Leo) Diebol, (Javier) Maretto, (Marcelo) Mangiacavalli, Pablo Coiman, Andy García... era un grupo de chicos jóvenes con el gran capitán que era el Gringo Maretto quien sin también trabajó muchísimo para que el grupo estuviera consistente, un importado que para nosotros fue uno de los grandes bastiones de las construcciones defensivas y obviamente para el grupo como Denis Still. Armamos un gran grupo".

Como relatábamos previamente, el gran capitán de ese equipo era Maretto. Sin dudas un histórico, que venía de su ciclo emblemático con el Ferro multicampeón, y que en Obras también tuvo una función determinante, extendiendo su legado y agrandando toda su historia. El Gringo mismo se sincera y, al igual que admite Fernando Duró, explica que esa conjunción de jugadores y cuerpo técnico fue importantísima dentro de su dilatada trayectoria.

"En mi caso fue la segunda vez que estuvo participando de un proceso de desarrollo y crecimiento de un grupo deportivo. El primero lo había vivido en Ferro, y en esa ocasión tuve la suerte de participar siendo convocado con aquel grupo de Obras. Arrancamos la temporada anterior al ascenso con Fernando Duró, Bernardo Murphy y Mario Mouche, que para mí son tres de los más entrañables y más queridos profesionales que me ha tocado vivir y participar, porque realmente arrancamos con un proceso de entrenamiento y armado de grupo fantástico de la nada, de cero, con toda gente nueva y con todos jugadores que nos conocíamos de haber jugado en contra pero nunca lo habíamos hecho juntos", cuenta quien fuera el alero de ese gran equipo.

"Tengo un recuerdo que sigue muy latente y vivo dentro de mi corazón. Sigo en contacto con todos ellos. Hace poco nos mandamos algunas fotos entre nosotros de hecho. Para mí fue uno de los tres mejores grupos que he dirigido en mi carrera como entrenador, en un club que volvía a reverdecer con su historia impresionante. Devolverlo a la categoría A era un gran desafío, es el club del que prácticamente soy hincha como si fuera del fútbol", agrega por su parte Duró, palabras desde el fondo de su corazón.

Previo a este año consagratorio en el TNA, Obras tenido un paso muy importante durante la 94/95, donde en ese entonces cayó en instancia de semifinales contra Luz y Fuerza de Posadas, equipo que después terminaría consagrándose de la mano de Rubén Magnano. El aurinegro había tenido un gran año más allá de no alcanzar el mayor anhelo, pero la base del equipo que terminaría de conformarse para la siguiente 95/96 ya estaba puesta en marcha. De hecho Maretto y Duró eran parte de ese plantel que buscó revancha en la siguiente campaña y la tuvo con el título.

"El primer año que estuve en Obras se dio un mix y llegamos a semifinales contra un gran equipo que fue Luz y Fuerza de Misiones, que termina ascendiendo a la A ese año. Nosotros nos quedamos contra ellos. Estábamos con las bellicitudes y problemáticas de ser un equipo joven, el club estaba retomando la iniciativa de estar en Liga Nacional, y la dirigencia estaba un poco pendiente de ver cómo podía hacernos crecer. Teníamos por detrás una parte privada que fue la que armó este proyecto de arrancar ahí en Obras. Ese primer año fue fantástico, pero nos faltaba", recuerda y subraya el Gringo.

"Al año siguiente el cuerpo técnico hace un par de retoques, incorporaciones y realmente se armó un grupo sensacional. Había un mix de jugadores muy jóvenes, con 2-3 jugadores en edad intermedia interesantísimos, y un par de veteranos con buena leche por decirlo de alguna manera, porque los veteranos tirábamos para adelante. Uno era Deniss Still y el otro era yo. Si bien éramos veteranos éramos pro acompañar y ayudar a los jóvenes, y éramos pro de ser ejemplo y estar primero ante los chicos. Creo que esa actitud hizo que tiráramos del carro y que los chicos no tuvieran oportunidad de pensar ni de dudar", continuó.

¿Claves para el ascenso? Estábamos ante un equipo altamente defensivo, la tendencia de los prestigiosos equipos que busca conformar siempre Duró y la idea que siempre ha defendido. Este fue uno de esos equipos que justamente marcó al entrenador, porque más allá de ejecutar a la perfección su propuesta, desde las condiciones humanas y la solidaridad que tuvo ese plantel también terminó siendo importante, con jugadores que estaban en su punto justo de maduración junto a otros jóvenes que iban explotando en aquella época.

Maretto por ejemplo remarca que muchas de las razones estuvieron en cómo se preparó el equipo desde el primer momento. Y en su caso influyó muchísimo esta parte física, ya que el alero ya era todo un experimentado que se encontraba en sus últimas temporadas, y que todo el cuerpo técnico, como Mario Mouche haciendo un trabajo especial, fue determinante para ponerlo en forma ideal. ¿El resultado? El santafesino no se perdió ningún partido de aquella campaña.

"Visto ahora la distancia puedo decirte inclusive que entrenamos como animales. Voy a estar eternamente agradecido para ese grupo de trabajo, en principio Fernando Duró y Bernardo Murphy, porque me volvieron a dar un protagonismo que hace tiempo no había podido tener, me hicieron sentir cómodo, me exigieron y me pusieron en buenas condiciones para que yo pueda desenvolverme en la cancha con facilidad. Yo ya era un veterano, Mario Mouche que era el preparador físico me puso afiladísimo, aparte a mí me gustaba e interesaba jugar estando entrenar, porque jugar desentrenado es lo más difícil y doloroso que puede haber. Siempre estaré agradecido porque me pusieron en un lugar y me dieron un protagonismo el cual, no te digo que no lo esperaba, pero sí creía que iba a ser difícil para mí a esa edad. Me pusieron en muy buenas condiciones, con muy buenas piernas, por lo cual pude jugar todos los partidos del torneo, no falté a ninguno con 35-36 años", cuenta.

El Gringo agregó que el círculo positivo que se produjo desde la parte grupal fue determinante. Claro, un equipo sin egoísmos y solidario, termina dándole posibilidades a todas sus partes, y todos los jugadores se sienten con la misma importancia. El bloque defensivo era muy compacto, y adelante todos se repartían sus chances, como bien explicó Maretto.

"Entrenábamos mucho y bien, y jugábamos muy bien sobre todo. Se armó una especie de simbiosis en la cual todos teníamos cosas para aportar, hacíamos que los demás se sientan cómodos y aporten sus cosas al equipo. Así se fue dando ese aporte de jóvenes como los mellizos Masieri, Ricci que también era joven, los intermedios como podían ser Leo Diebol y el Negro Lamas; y los más grandes como Denis Still y yo. Éramos un equipo que defendía mucho, muy agresivo y aguerrido. Y el estar bien entrenados y preparados nos llevó a ascender. Otra cosa también fue que logramos apoyarnos en mucha gente allegada, porque muchos de nosotros tenía familia en Buenos Aires, entonces mucha gente y amigos venían a vernos, creo que definitivamente nuestro juego gustaba, entonces muchos se acoplaron a nosotros tanto que después de los partidos nos juntábamos a cenar con mucha gente amiga".

¿Cómo fue el desarrollo del torneo? Obras encajó bien desde el arranque de la temporada y los resultados llegaron prácticamente solos. Era un equipo con sed de revancha, un proyecto que quería trascender y así lo terminó consiguiendo. Esa ambición lo llevó a liderar en toda aquella 1995/96.

"Te diría que en el campeonato el equipo fue de mayor a mayor, algo muy extraño, realmente dominamos la categoría ese año, fuimos muy consistentes y tuvimos muy pocos bajos. Creo que a pesar de que en los playoffs nos costó un poquito, primero con Ben Hur, después con Belgrano de San Nicolás, y creo que ante el gran candidato que era Estudiantes de Olavarría hicimos una gran serie. Logramos salir campeones con dos triunfos de visitante, que me parece que es un hecho bastante inédito y ante más de 10 mil personas", admite Duró sobre la solidez de los suyos.

Por su parte, el Gringo detalla: "Los resultados nos fueron llevando para arriba y hacia donde queríamos llegar. Fuimos pasando y sorteando pasos. Hubo un paso antes de llegar a la final que fue contra Belgrano de San Nicolás, que era un equipo tanto o más aguerrido que nosotros, pero pudimos pasar esa instancia y llegamos a la final contra Estudiantes de Olavarría. Ellos eran un equipo súper poderoso deportivamente, con grandes figuras y valores, y aparte con una fanaticada que seguía a todos lados, llenaba siempre. Jugar contra Estudiantes de Olavarría era jugar con miles y miles de personas, la verdad es que era una maravilla".

Candidatos al título si los había, la categoría se presentaba desde entonces ya muy duro y compleja para todos los aspirantes al premio máximo, más allá de que en aquel entonces contabilizábamos 16 equipos en total. Además de Estudiantes de Olavarría en la final, y previamente Ben Hur de Rafaela y Belgrano, Independiente de Neuquén, Echagüe, La Unión de Colón y Gimnasia de La Plata eran otros de los equipos que se plantaron esa temporada para soñar.

Aquellas finales contra Estudiantes, con la enorme convocatoria de público entre las hinchadas rockeras y bataraces, se presentaba como un espectáculo para el recuerdo y difícil de olvidar. Los dos fueron los mejores rendimientos de la temporada, llegaron a una definición de alto voltaje y fue así como la lucha por el título y el ascenso comenzó a desarrollarse.

Obras, con ventaja de localía por la enorme fase regular que había logrado, arrancó en casa y se llevó el primero por 76-73. Sin embargo Estudiantes sorprendió en el segundo punto y empardó la serie: 89-80 en Capital y un panorama muy abierto de cara a los siguientes compromisos. Entonces la definición se mudó a Olavarría donde, para aumentar más la tensión, Obras consiguió un triunfazo por 74-69, puso la serie 2 a 1 y recuperó el factor cancha.

Llegó entonces el cuarto partido, Obras ante la posibilidad de coronarse en rodeo ajeno y Estudiantes obligado a ganar para empatar la serie, lo que obligaría un quinto y decisivo partido de regreso a Capital. Pero los dirigidos por Duró volvieron a dar una enorme muestra de carácter, solidez y unión, ganando nuevamente de visita en el Parque Guerrero, llevándose el juego por 84-72 para sentenciar 3 a 1 la serie y alzarse con toda la gloria.

"Esas finales fueron a cancha llena en Buenos Aires y Olavarría. Los dos teníamos muy buen juego, los dos teníamos muy buenos jugadores y los dos equipos estábamos muy bien preparados. Sí recuerdo que arrancamos en Buenos Aires, ganamos el primero nosotros y perdimos el segundo, con lo cual habíamos entregado el factor localía. Nos tocó entonces ir a jugar dos partidos a Olavarría por el campeonato viendo la necesidad de traer uno para jugar un quinto partido en casa. Y bueno, la verdad es que el equipo sacó todo. Fue grandioso y apoteótico lo que jugó el equipo de visita, con un montón de gente en contra por todo lo que te decía de que jugamos toda esa serie a cancha llena. Ganamos los dos partidos allá en Olavarría y ascendimos a la Liga", explica Maretto, maravillado al recordar la actitud que tuvo aquel Obras.

Y sin dudas que estamos ante uno de los logros más importantes dentro de la riquísima historia del club de Núñez. En este caso, para Duró era sortear un desafío enorme dentro de su joven pero tremenda carrera, que felizmente pudo festejar con el dato de que al tener enormes sentimientos por el club esa celebración tiene un tinte mucho más importante, marca mucho más dentro de toda aquella ejemplar trayectoria como entrenador y se convierte en un recuerdo imborrable.

"Significó mucho para mí. A pesar de que el campeonato fue muy duro, el TNA era demasiado duro en esa época, se conformó un gran grupo con muchos jugadores haciendo el rol, muchos jugadores sabiendo qué hacer, cada uno dentro de la cancha haciendo mejor al otro. Realmente es uno de los mejores grupos que he dirigido en mi carrera como entrenador y voy a estar súper agradecido. Ganar en el club del que vos sos hincha y que vos querés creo que es lo más lindo que te puede pasar. Volver a Obras en ese momento, y con todo lo que siempre significó y hasta significa Obras en nuestra Liga, realmente fue un orgullo para mí, un desafío tremendo. Tengo la tranquilidad de que hicimos volver a un club con mucha historia y que hoy sigue haciendo historia en la Liga Nacional", explica Fernando.

"Es mi club, donde empecé a generar los mejores programas. Ahí conocí a los mejores entrenadores como Sergio Smurra, que fue mi mentor. También conocí obviamente a Guillermo Vecchio que después voy a la selección con él, Flor Meléndez cuando estuvo, Alberto Finger, Heriberto Schomwies, un maestro. Tuve el prestigio de conocer a muchos maestros en el club, que me forjaron obviamente primero, para después construir mi programa, donde ahí el adelantado fue Sergio Smurra, con el cual estoy eternamente agradecido y con quien estoy en contacto siempre. Con él nos mandamos mensajes frecuentemente, sinceramente es una de las personas que más quiero en este ambiente, un súper entrenador", detalló también, destacando la importancia de Obras dentro de su historia y su formación.

Maretto comparte, porque si bien hizo toda una trayectoria inmensa en Ferro, aquella etapa en Obras significó muchísimo dentro de la carrera de un jugador emblemático, un distinto y uno de los más reconocidos dentro de la Liga Nacional. Fue una prueba también para demostrar toda esa enorme vigencia que siempre tuvo como jugador y líder, y superó ese desafío también con creces.

"Tengo recuerdos muy gratos. Era la segunda vez que participaba de un proceso así y era la segunda vez también que tenía la oportunidad de jugar en un gran grupo que se había armado, había mucha buena química. De hecho hoy en día estoy en conexión muy directa y de mucha afinidad con la mayoría de esos chicos, incluido la parte del cuerpo técnico al cual le tengo todo mi respeto y agradecimiento, porque en aquel momento era envalorar todo lo que hacían por nosotros".

"En particular para mí terminó resultando un orgullo y honor muy grande haber podido participar de un proceso que deportivamente metió a un club grande y de renombre de básquetbol, como lo es Obras Sanitarias, nuevamente en la elite del básquet argentino. Dicho esto hoy, uno ya tiene la normalidad de la visión de que Obras ya es parte de la elite de la Liga, pero en aquel momento con las vicisitudes que había tanto económicas como políticas de deporte, de club y de federaciones, para nosotros fue un orgullo tremendo haber podido lograr que una institución como Obras pueda ascender y ser parte de la elite del básquet argentino. Con eso yo la verdad es que me siento muy pero muy satisfecho, muy honrado de haber podido estar ahí y de poder ayudar a que el club subiera de categoría, y muy agradecido del grupo de amigos que todavía hoy día nos seguimos conectando y organizando cosas juntos", cerró el Gringo.

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