LNB 11 de Junio de 2021 | Platense

#TalentosDeLiga: Facundo Vázquez, sangre caliente y temperamento para brillar con su papá como entrenador

Recibió el básquet como herencia y alcanzó el profesionalismo al lado de su padre. Hoy vuela alto en la Liga y sueña con cruzar las fronteras del país, empujado por la audacia y constancia con la que superó todos sus obstáculos.

Por Pablo Nudenberg

“A mi viejo le estoy muy agradecido porque él es parte de lo que soy, y me marcó mucho como padre y como formador”.

Facundo Vázquez heredó la pasión por el básquet, pero también el temperamento de su padre, Alejandro “Cholo” Vázquez, entrenador demandante y de carácter efusivo. Dejaron sus diferencias atrás y se reunieron en Platense para crecer juntos y triunfar en la Liga Nacional.  

En su charla con Prensa AdC, Facu habló de sus raíces y detalló cómo fueron sus primeros pasos hasta convertirse en un jugador profesional. Entre medio tuvo que superar un paso en falso por Obras y el sueño frustrado de representar a su país en juveniles. En su momento más difícil, Platense y su viejo le abrieron las puertas. A sus 23 años, y tras promediar 10.4 puntos, 4.7 asistencias y 4.3 rebotes, su futuro luce más prometedor que nunca. 

-Está claro que el básquet en tu caso viene de familia. ¿Te acordás de cómo fue que empezaste a jugar?

-Es cierto que viene de familia, pero cuando yo empecé a jugar mi viejo llevaba un rato largo sin laburar como entrenador y yo hasta entonces hacía fútbol, que me quedaba cerca del colegio y me había enganchado. Un día me llevó a Banco Nación a probar y me gustó mucho. Me fascinó y me enamoré. Tenía seis o siete años cuando empecé con básquet. Además se dio que el año siguiente mi viejo vuelve a dirigir ahí en Banco. 

-¿Qué recuerdos tenés de esos primeros pasos en Banco Nación?

-Me acuerdo de la primera vez que fui a jugar. Me fui hasta Villa Ballester siendo que jugábamos de local en Banco Nación. Igual llegué y pude jugar un ratito. Lo que más disfrutaba de chico era ir a entrenar, ver a mis amigos y compartir en el club. En esos momentos se jugaba los sábados, recuerdo ir a las diez de la mañana a jugar y desde ahí quedarme todo el día con mis amigos en el club. Había un lindo ambiente, la pasábamos muy bien. 

-¿Hasta cuándo estuviste en Banco? 

-Jugué ahí hasta los 15 años que es cuando se da mi paso a Obras. Era un paso adelante pensando en lo que significa ese club como formador. Fui con un amigo, Mateo Wajsglus, que ahora juega el Federal con Suardi. 

-¿En qué momento te diste cuenta que podías dedicarte al básquet? 

-Mi llegada a Obras tuvo mucho que ver. Ahí me di cuenta que quería dedicarme a esto y también me encontré con un montón de cosas que tenía que ir mejorando hasta convertirme en jugador. Soñaba con jugar la Liga Nacional. Entrenadores como Nacho Narvaja, Marcelo Travnik y Santiago Petersen me marcaron el camino y me enseñaron muchas cosas que me sirvieron para transformarme en profesional. 

-¿Cómo te fue en inferiores de Obras? Estuviste en una camada muy buena, con muchos jugadores que hoy son profesionales.

Llego a Obras siendo U15 segundo año. Al poco tiempo ganamos el Argentino de Clubes contra Estudiantes de Bahía Blanca en esa misma ciudad. Al año siguiente pasamos a U17 y nos encontramos con Fede Corbalán y Fernando Zurbriggen, quien era recontra importante en ese equipo. Con ellos fuimos campeones de punta a punta en el Argentino de Clubes en La Banda.

-Estando en Formativas llegaste a integrar dos preselecciones nacionales, la U16 y la U18. ¿Qué rescatás de esas experiencias, más allá de no haber quedado entre los 12? 

Siempre llegué hasta los últimos cortes y no tuve la chance de quedar. Es una espina que tengo clavada y que en su momento dolió mucho, pero ya es parte del pasado. Me hubiese gustado jugar en una Selección formativa, pero en ese momento no estuve a la altura. Me faltó un poquito más, siempre quedaba 15, 14 o 13. Igualmente lo disfruté mucho, que te llamen de una preselección es muy lindo y los recuerdos que tengo son los mejores. Entrenamientos muy intensos en los que aprendí mucho, pero sin dudas me habría encantado representar a la Argentina. 

-¿Soñás con que algún día se te dé la revancha y puedas cumplir ese sueño en la mayor? Parece difícil, pero en los últimos dos años muchos jugadores de Liga vienen integrando la Selección. 

-Si te digo que no soy un mentiroso. Creo que el sueño de todo jugador argentino es representar a su país, pero hoy lo veo muy lejano. Tenemos muchos jugadores y sobre todo muchos bases buenos, y tengo claro que es algo lejano. Este año varios de la Liga tuvieron su oportunidad, como Baralle, Zurbriggen y Vildoza que ahora se va afuera. Tengo claro que es difícil pero tampoco le puedo cerrar las puertas.

- Volviendo a tus formativas. ¿A Platense cómo llegaste?

-En Obras tuve un problema del que prefiero no hablar. Básicamente me echaron, no importa por qué, y de ahí se da mi llegada a Platense. Ahí estaba mi papá, hablamos y el club me abrió las puertas. Fui como un juvenil a aprender del resto y me encontré al final de la temporada siendo el base titular del equipo. Fue un año muy bueno en la Liga Argentina, el objetivo era salvarnos del descenso y terminamos jugando la final de conferencia ante Hispano que fue el campeón. Los bases eramos Nacho Román, Facu López Banegas y yo. No iba a estar más que para jugar cuatro o cinco minutos, pero Facu se lesiona el hombro a principios de temporada y nos tuvimos que repartir la base con Nacho, que es uno de los ídolos del club. Lo hicimos genial. Ese fue un paso muy importante en mi carrera.

-Ese paso te permitió llegar a Olímpico un año después, con la posibilidad de jugar Liga Nacional y de Desarrollo. ¿Cómo valoras esa oportunidad? 

-En Olímpico estaba Hernán Laginestra, otro entrenador del cual aprendí mucho. Ese paso fue importante porque fue mi primer contacto con la Liga Nacional. Ahí me encontré con muchos jugadores reconocidos como Maxi Stanic, quien para mí es un ídolo, Facu Giorgi, Mauro Cosolito, Damián Tintorelli y algunos extranjeros de renombre. Ahí aprendí lo que es ser un jugador de Liga Nacional, más allá de lo que es el juego. Aprendí hábitos y formas de entrenar que me marcaron mucho. A los tres meses vuelvo a Platense, que había armado un plantel para ascender, por la lesión de Seba Mignani, y el año siguiente vuelvo a Olímpico con muchas expectativas que quizás eran erróneas, pero creo haber hecho una muy buena Liga de Desarrollo. 

-No estuviste el año del ascenso, pero sí volviste a Platense para jugar la Liga Nacional que quedó inconclusa. ¿Qué es lo que más rescatás de esa temporada, en la que obtuviste más protagonismo jugando en la primera categoría de nuestro básquet?

-Fue una temporada difícil, en la que sufrimos muchas lesiones y no podíamos entrenar en nuestra cancha porque el club estaba haciendo refacciones. Hubo una parte del torneo en la que jugamos con seis jugadores, tuvimos pésima suerte con las lesiones. Igual creo que dimos una muy buena primera impresión en el primer partido de la Liga contra San Lorenzo, que perdimos en la última pelota y en suplementario. Además el equipo demostraba jugar bien, más allá de que el objetivo era salvarse del descenso. Creo que terminamos en el puesto 17 antes de la suspensión, pero no tengo dudas en que íbamos a mantener la categoría si el torneo se jugaba. Nos faltaba jugar contra todos los equipos de abajo. Ya nos habíamos enfrentado dos veces contra Quimsa, Instituto, San Lorenzo, Olímpico y casi todos los de arriba. En lo personal fue muy importante porque pude demostrar que puedo jugar en la Liga. Compartí la base con Pablo Bruna y mi rol muchas veces se trataba de cumplir desde el banco, y siento que lo hice bien.

-Esta temporada se metieron en playoffs y muchos los apuntaron como la sorpresa del torneo. ¿Creés que fue así? ¿Qué balance hacés de lo que fue este año?

-Es cierto, muchas veces escuchamos que fuimos la revelación del torneo junto con Obras. Se armó un grupo increíble en el que congeniamos muy bien todos. Teníamos una idea de juego clara que la ejecutamos durante toda la temporada. Defendíamos muy bien y adelante sabíamos a qué jugar. Fuimos constantes, algo que nos costó la temporada pasada. Merecimos jugar playoffs y lo conseguimos. Nos enfrentamos contra un rival como San Martín, uno de los equipos más fuertes de la Liga, que terminó llegando a semifinales. Estuvimos ahí hasta el tercer cuarto del último partido que ellos marcaron la diferencia. Demostraron que tienen más jerarquía y creo que fueron justos ganadores. Obvio que en el momento te recriminas muchas cosas y creés que podrías haber hecho más, pero la realidad es que ellos ganaron. Después del tercer partido llegamos vacíos al vestuario, con la lengua afuera. Eso nos deja tranquilos. Dimos el 100% y no alcanzó porque San Martín también dio todo y son mejor equipo. 

-¿Y en lo personal?

-En lo personal estoy muy contento porque me asenté definitivamente como un jugador de Liga. A la larga, todo el trabajo que hice durante estos años va dando sus frutos. Me pone muy contento haber sido uno de los pilares del equipo, pude demostrar que estoy a la altura de un torneo de primer nivel. Ahora tengo que ir por más.

-¿Qué metas te ponés a largo plazo en tu carrera? 

-Todavía tengo mucho por delante y no sé cuántas cosas me pueden pasar. Me gustaría mucho jugar en el exterior, es una de las metas que tengo. Creo que jugar afuera me aportaría mucho a mi crecimiento, sobre todo si fuera en Europa.  

-¿Qué es lo mejor que te ha dado el básquet en estos años, desde que comenzaste a picar la pelota en Banco hasta el día de hoy que sos profesional? 

-He jugado al básquet la mayor parte de mi vida y he vivido muchos momentos lindos, pero creo que al final de todo lo que más cuenta son las relaciones humanas que esto te deja. Lo que más valoro y agradezco de este deporte es haber hecho amigos y llegar a compartir el profesionalismo con varios de ellos. Luca Valussi, Santi Ibarra, Pancho Barbotti, Lauti Berra, Mateo Wajsglus y muchos más. He tenido alegrías, campeonatos, pero siempre quedan las amistades. 

-En cuanto a tu viejo, ¿cómo te marcó en tu carrera compartir equipo con él? Ambos tienen un carácter fuerte e imagino que habrán tenido alguna que otra pelea, pero también han logrado mucho juntos.

A mi viejo le estoy muy agradecido porque él es parte de lo que soy, y me marcó mucho como padre y como formador. Lo único que tengo son palabras de agradecimiento. A los dos se nos hizo difícil la convivencia en todos estos años, sobre todo cuando era más chico y vivíamos juntos. Él es muy efusivo y yo soy igual que él. Me costaba mucho y a veces cuando discerníamos en algo nos peleábamos. Lo lógico cuando hay dos lazos de poder como un padre y su hijo, o un entrenador y un jugador. Mi viejo me dio la oportunidad de demostrar lo que puedo hacer y también le quiero agradecer al club al que le estoy muy agradecido también por la formación que me dio. Dentro de la cancha no importan los roces que pueda haber, todos empujamos para el mismo lado. Entrenador, asistentes, jugadores, preparadores físicos, somos todos lo mismo. Cuando el objetivo es el mismo y hay buenas intenciones se logra lo que conseguimos con Platense, una buena temporada. Mi viejo muchas veces nos hizo reaccionar con sus enojos y eso fue bueno para todos. 

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