Todo Básquet · 12 de Octubre de 2017

LNB ·

La generación dorada en IDEA

Cómo aprender de los errores y terminar como modelo de EE.UU. Pepe Sánchez, Fabricio Oberto y el Chapu Nocioni enfatizaron la necesidad de ceder para que pueda ganar el equipo.

El error es parte de este juego”, dice Andrés “Chapu” Nocioni, sentado en un sillón que disimula su humanidad de dos metros y tres centímetros. “Se hace lo posible y si no sale, uno se va a su casa tranquilo. Eso me ayuda a estar tranquilo como cuando hice el tiro en Japón”, agrega, en alusión a aquel tiro fallido con el cual Argentina perdió por un punto frente a España en la semifinal del Mundial de Japón, de 2006.

Fabricio Oberto, uno de los escasos seres humanos que puede observar a Nocioni desde arriba (mide 2,08), lo mira de manera socarrona y lo cruza con acento cordobés. “Nosotros nos fuimos tranquilos. El se pasó un año mirando la repetición”.

Tres integrantes de la Generación Dorada del básquet argentino (Oberto, Nocioni y Juan Ignacio “Pepe” Sánchez, más el aporte de videos grabados por Emanuel Ginóbili y Luis Scola) cautivaron a un público de 800 empresarios que no se movieron de sus asientos hasta pasada la medianoche, en la sesión de apertura del 53° Coloquio de IDEA, en Mar del Plata. El ingenio y los chistes matizaron una charla donde el eje fue el trabajo en equipo y una minuciosa descripción de cómo se desmontan egos de quienes eran estrellas en sus equipos para contribuir a que la Argentina se transformara en uno de los únicos dos países que al día de hoy siguen existiendo que pudieron ganar el Oro olímpico. “Tengamos en cuenta que en el historial de las Olimpíadas, por fuera de Estados Unidos, ganaron la medalla de oro la Unión Soviética y Yugoslavia, que son países que ya no existen. El otro ganador del oro fue la Argentina”, apuntó Oberto.

El moderador de la charla, el publicista Carlos Pérez, les preguntó cómo hacían para lidiar con las personalidad, ya que al momento de formar el equipo, a fines de los años 90, varios de ellos ya eran importantes jugadores en Europa e incluso ya estaban llegando a la NBA de Estados Unidos. Respondió Pepe Sánchez, el primer argentino en la historia en jugar en la NBA.

La generación dorada del básquet en IDEA: cómo aprender de los errores y terminar como modelo de EE.UU. Juan Ignacio "Pepe" Sánchez, en el Coloquio de IDEA, en Mar del Plata. (IDEA)

Sanchez: Los egos nuestros no sólo son grandes, son enormes.

Nocioni: Es muy necesario.

Sanchez: Claro, claro. Yo no tenía ego, por ejemplo (risas, aplausos). ¿Qué hacíamos con esos egos? Resignarlos, en pos de un objetivo mucho más grande. Eramos muy inteligentes como equipo. Había amistad, comprensión, pero sobre todo teníamos claro que había que resignar cosas. Y nos costaba, claro. Lo íbamos haciendo. Cuando pasás de ser un equipo de 12 jugadores a un equipo de un solo jugador, eso se nota. Sin duda los egos eran gigantes, pero resignamos un poco de cada uno.

Nocioni: Cada uno tenía su ego, en muchos casos veníamos de ser estrellas en nuestros equipos, pero ni bien tocábamos el aeropuerto de la Argentina nos sacábamos lo que traíamos de nuestros equipos.

La generación dorada del básquet en IDEA: cómo aprender de los errores y terminar como modelo de EE.UU. Fabricio Oberto, en el Coloquio de IDEA, en Mar del Plata. La generación dorada en IDEA y cómo construir un “sistema de confianza”. (IDEA)

Oberto: Ibamos resolviendo en el vestuario esas cuestiones, cada uno sabía las características del otro. Todos sabemos que el Chapu tiene dos corazones, o que un tipo como Ginóbili, en una final sólo anotó cuatro puntos porque nos fue cediendo a todos.

Desde un video, Ginóbili acotó: Chapu (Nocioni) sabía cuál era su lugar en el equipo, Fabricio era otro jugador de primer nivel europeo, siempre pendiente de que los demás pudiéramos dar lo mejor de nosotros.

Oberto: Si no hubiéramos perdido en la final del Mundial de 2002, no nos hubiéramos hecho lo duros que resultamos en las Olimpíadas de 2004. Y te perdés aquel tiro (en alusión al intento fallido de Nocioni en 2006), pero sos el mismo tipo que la metés en Río.

Efectivamente, el año pasado Nocioni saldó aquella deuda: en el último instante de un partido decisivo, de visitante contra Brasil en Río 2016, metió el triple decisivo en octavos de final.

“Pepe” Sánchez, con tono de líder dentro del grupo, aprovechó para pegarles a los que denostaron a la Selección de fútbol. “La vara del éxito es muy particular. Acabamos de ver, hace una noche, a lo que lleva una búsqueda innecesaria, agresiva, del éxito”.

La generación dorada del básquet en IDEA: cómo aprender de los errores y terminar como modelo de EE.UU.
El "Chapu" Nocioni, en el Coloquio de IDEA en Mar del Plata. La generación dorada en IDEA y cómo construir un “sistema de confianza”. (IDEA)

Nocioni: No sé qué estamos haciendo acá esta noche (risas). Creo que acá deben saber muy poco de básquet, con todo mi respeto (aplausos). Tratamos de transmitir pasión al equipo. Creamos un vínculo tan importante, de trabajo, que podemos llevarlo a todos los ámbitos. Tumbamos potencias, tumbamos mitos, tumbamos ideas. Se creía que era imposible ganarle a Estados Unidos o a Yugoslavia.

Luis Scola (por video): Los protagonistas de la Generación Dorada logramos roles muy diferentes. (Walter) Hermann, por ejemplo, que era una estrella, en el equipo tuvo un rol más limitado, pero nos dio el plus que necesitábamos para pasar a semifinales.

Ginóbili (por video): Todos queríamos comernos la cancha, pero había un objetivo por encima de todo.

Nocioni: Siempre quisimos mejorar, eso también es un dato. En la mesa no sólo hablábamos de básquet.

Sánchez: En Australia 1999, cuando todavía jugábamos en la U-22, llegamos sólo hasta la semifinal. Pero en ese campeonato empezamos a sentir que había algo especial. Talento hay, por supuesto, hay muchísimo talento, muchos personajes. Gente como Oberto, un tipo grande pero que en la cancha pensaba con la mentalidad de un base. Generamos una confianza ciega en el otro: eso te potencia de una forma que no podés imaginar, te transforma en una armada que va en bloque. Y si había un error, no se reprochaba, era sólo un error y se lo dejaba pasar. La confianza tiene que ser ciega.

Sánchez: Se acabaron las reglas cuando nos dimos cuenta de que estábamos para ganarle a Estados Unidos.

Nocioni: Nos dijimos rompamos los límites. Creo que como país también lo tenemos que hacer (aplausos).

Sanchez: Gregg Popovich, hoy el mejor entrenador de básquet del mundo, dice que hay tres escuelas: Serbia, la Unión Soviética de los años 60, y nosotros. La selección de Estados Unidos nos estudió a nosotros. Eso fue algo que lo dijeron abiertamente, como hacen los estadounidenses. Destacaron las individualidades con capacidad de cumplir roles dentro del equipo, con lo cual a partir de allí se volvió imposible ganarles. Pero para que se entienda: es como si en fútbol, Brasil se pusiera a estudiar a Corea del Sur. ¿Se entiende? En básquet, Estados Unidos copió un modelo de juego que era nuestro, que fue autogenerado, ya que no había un sistema previo que pudiera predecir que iba a salir la Generación Dorada. Por eso muchas veces me pregunto por qué no nos organizamos y aprendemos a convivir de manera mucho más coherente, resignando un poco más de aquí y allá. Pudimos validarlo en el básquet moderno. Lamentablemente hay que dar pruebas de éxito para convalidar las cosas, pero que nos vengan a copiar, y no haber sido nosotros los que copiamos, al menos es un caso interesante.

Scola (video): Es importante también saber perder, hacerlo de una forma digna. En los últimos años tuvimos resultados más humildes, pero creo que el mensaje que nosotros supimos transmitir fue evolucionando.

Nocioni: Este grupo nació en Argentina, no en otro lugar. Yo nací en un pueblito (por Gálvez, Santa Fe), Pepe en Bahía Blanca, que es otro pueblito (risas), Fabricio venía de Córdoba, una ciudad más importante. Pero todos nosotros éramos chicos, éramos de pueblo, y lo logramos.

Ginóbili (video): Cuando el trabajo es genuino se genera un estado de honestidad y de bienestar que te termina retroalimentando.

Sanchez: Si queremos construir, la pregunta es qué queremos resignar.

Informe y foto: clarin.com

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