LNB · 18 de Junio de 2019

Instituto · San Lorenzo

San Lorenzo - Instituto por @LaLigaData

Se vienen las #FinalesLaCaja de la Liga Nacional de Básquetbol con un duelo inédito. Desde @LaLigaData los invitamos a compartir datos únicos de San Lorenzo y de Instituto.

Por Javier Domínguez

La experiencia de un San Lorenzo herido y el hambre de un sólido Instituto. Esta podría ser la carta de presentación de la Final 2018/19 de la Liga Nacional, la 35ª de la historia, que definirá al primer tetracampeón (el Ciclón) o a un campeón inédito (Instituto), el 15º de la máxima  categoría del básquetbol argentino. 

Acostumbrado a enfrentar este tipo de situaciones, el equipo de Gonzalo García (técnico campeón en la 2017/18) se respalda en las 21 series y 102 partidos finales que acumulan sus jugadores, con el siguiente detalle: Marcos Mata (7 y 36), Nicolás Aguirre (4 y 21), Mathías Calfani (2 y 11), Jerome Meyinsse (2 y 9), Cristian Cardo (2 y 4), José Vildoza (1 y 6), Joel Anthony (1 y 6), Dar Tucker (1 y 6) y Donald Sims (1 y 3). 

El único de los mencionados que no fue campeón es Sims, integrante del equipo de Regatas Corrientes que perdió la final de 2016/17 frente al San Lorenzo de Julio Lamas. Y los únicos dos de la rotación principal del conjunto de Boedo que nunca disputaron una final de Liga son Máximo Fjellerup y Ramón Clemente. La señal de alarma para San Lorenzo frente a estos números la encienden Marcos Mata y Nicolás Aguirre, los líderes históricos del club en los principales rubros. Ambos llegan tocados, sin participación en los últimos partidos y con la incertidumbre de cuánto podrán aportar en el cruce final. Tampoco Tucker llega en plenitud física, aunque sí tuvo minutos en los últimos juegos. 

En el costado cordobés hay apenas 4 hombres con experiencia en finales, y suman 6 series y 31 juegos. El único campeón del conjunto de Facundo Muller es Santiago Scala (San Lorenzo 2016/17), quien acumula 2 finales y 11 partidos. Lo acompañan Pablo Espinoza (2 y 10), Sam Clancy (1 y 6) y Facundo Piñero (1 y 4). 

Hay hambre y sed de revancha para los jugadores de Instituto que jugaron finales y no pudieron ganarla, y también para los que debutarán en un cruce por el título: Gastón Whelan, Luciano González, Rodney Green, Esteban Batista y los juveniles.

Con ventaja de localía, San Lorenzo tiene mucho a favor para convertirse en el primer equipo en coronar un póquer de títulos de Liga Nacional. Los dos primeros partidos serán en el Roberto Pando (jueves 20 y sábado 22), donde el Ciclón intentará hacer crecer su invicto como local en series finales: 2 frente a La Unión (jugaron en Ferro), 3 contra Regatas y otro tanto ante San Martín. 

El récord global de San Lorenzo en playoffs desde que regresó a la Liga es de 45 ganados y 12 perdidos, con un 78.95% de victorias. Pero en el recorte de partidos de postemporada jugados de local, los de Boedo son poco menos que invencibles: ganaron 30 de 32 (93,75%). ¿Las dos derrotas? Frente a Obras Sanitarias, 84-83 en el inicio de los cuartos de final de la 2017/18, y ante Instituto, 66-64 en la segunda semi de la misma temporada.

Los números de Instituto en postemporada desde su regreso a la categoría en 2015 son más terrenales. Jugaron 7 series y ganaron 5, con un récord de 18 triunfos y 9 derrotas. En Córdoba, el balance muestra un interesante 13-2, con caídas frente a Olímpico, 87-80 en el cuarto partido de octavos de final de la 2016/17, y ante San Lorenzo, 90-82 en la tercera semifinal de la temporada pasada. Y como visitante, un punto imprescindible si quiere levantar la copa, ganó 5 sobre 12, con festejos en Regatas Corrientes, Quimsa y San Lorenzo en la campaña anterior, y en Bahía y Olímpico en la actual.

Esta temporada San Lorenzo e Instituto se enfrentaron dos veces, ambas con victoria del equipo de Gonzalo García: 91-73 en Boedo y 85-71 en en Córdoba.

Un dato para tener en cuenta de cara al comienzo de la serie: en finales a 5 o 7 partidos, el primer juego fue ganado por el local en el 81,8% de los casos (27 sobre 33). Y el segundo se lo quedó el dueño de casa en un 72,7% (24 de 33). Pero Instituto debe tener cuidado, además, porque el tercer juego es el de mayor índice de triunfos visitantes con un 51,5%.

La historia es contundentemente favorable al ganador del primer partido: el 84,8% de las finales a 5 o 7 partidos quedaron en manos del equipo que comenzó con un triunfo (28 de 33). Y cuando esa ventaja se estiró a 2-0, el coeficiente creció a un 92,3% (24 de 26). Lo que jamás ocurrió en 28 años (la primera final al mejor de 7 fue en la temporada 90/91), fue que un equipo revirtiera un 0-3: las 10 veces que uno de los finalistas se puso 3-0, terminó con la copa en sus manos.

¿Qué pasó con aquellos 6 que robaron el primer juego fuera de casa? 

Vamos caso por caso.

* El primero fue Atenas en 1990, la Liga corta previa al Mundial de Argentina. El equipo cordobés se fue de Cañada de Gómez con ventaja de 2-0 ante Sport Club (89-72 y 72-59), y liquidó la final en el tercero (78-72).

* Luego fue el turno del Peñarol de Néstor García, en la 94/95, ya en finales al mejor de siete juegos. También consiguió una ventaja de 2-0 ante Independiente en General Pico (84-77 y 89-78). Estiró a 3-0 en casa (78-72), pero no pudo festejar en casa: cedió el cuarto (83-75) y se consagró por primera vez en su historia como visitante (84-70, en el Gigante de la Avenida).

* El tercer caso también involucra al Independiente pampeano, en la 98/99. Esta vez el rival era Atenas. El Rojo pegó de entrada en Córdoba (67-65) y perdió el segundo (72-67). Pero el Griego reaccionó con dos triunfos a domicilio (79-71 y 52-47, el partido con menos puntos de la historia de la Liga). Y cuando parecía que tenía todo para festejar en el quinto en su casa, llegaron dos victorias del Rojo (77-74 de visitante y 89-68 de local) que obligaron a jugar un séptimo partido. Allí sí, el equipo de Rubén Magnano hizo pesar su localía (70-58) y se coronó campeón por sexta vez en su historia.

* La de 2003/04 entre Boca y Gimnasia (LP) fue la final con más triunfos visitantes de la historia: cinco. El equipo de Gonzalo García sorprendió en el comienzo de la serie (86-82) y parecía que se encaminaba al título cuando el segundo partido no se jugó por problemas en el reloj de 24 segundos de la Bombonerita y tomó ventaja de 2-0. Pero los de Sergio Hernández reaccionaron, se llevaron los dos jugados en La Plata (89-83 y 94-89), dieron vuelta la serie en su casa (82-72) y coronaron la remontada con un 113-106 en la capital bonaerense para festejar su segundo título de Liga.

* En la 2006/07 y con Gabriel Piccato como entrenador, Boca madrugó a Peñarol en el Polideportivo (61-57), pero luego cayó en el segundo (77-75) y en el tercero (58-57). Pero hasta allí permitió el Xeneize. Igualó la serie en la Bombonerita (77-74), volvió a pasar al frente en Mar del Plata (66-58) y al regreso repitió (89-81) y festejó su tercer y último título de Liga. Esta fue la única final jugada al mejor de siete con todos sus partidos definidos por una diferencia de un dígito.

* El último caso tuvo como protagonista central al Peñarol 2011/12 conducido por Sergio Hernández y con un plantel de lujo: Leonardo Gutiérrez, Facundo Campazzo, Marcos Mata, Martín Leiva y Selem Safar, entre otros. Su víctima, Obras Sanitarias, el mejor de la temporada regular. Los marplatenses se fueron de Núñez con ventaja de 2-0 (80-78 y 89-76), pero Obras reaccionó y se quedó con el tercero en el Polideportivo (103-102). Peñarol se llevó el cuarto (78-75), Obras salvó el primer match point e impidió el corte de redes en su casa (86-84), pero en el sexto juego todo fue del local, que en su cuarta final consecutiva se convirtió en el primer tricampeón de la historia.

En resumen, de los 6 equipos que dieron el golpe como visitantes en el comienzo de una final a 5 o 7 partidos, 4 dieron la vuelta olímpica.

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