Informes Especiales · 13 de Marzo de 2018

Atenas

Informe especial: Atenas, el despertar de un gigante

El club más importante de la historia de La Liga disfruta en lo deportivo del golpe de timón que dio en su organización desde la asunción de Bruno Lábaque como manager. Creó nuevas áreas, sumó profesionales probados y tomó mejores decisiones, como confiar el armado del equipo al DT. “Sin dudas que ayudó mucho a lo que vemos en la cancha”, dice Casalánguida. La historia de una resurrección, de afuera hacia adentro.

Por Julián Mozo

El club más ganador de la Liga Nacional con 9 títulos.
El club con más finales de la LNB: 16.
El único club en jugar las 30 temporadas.
El club con más títulos nacionales: 16.
El club con más títulos internacionales: 6.

Atenas es, sin dudas, la institución más importante en la historia del básquet argentino. Su huella profunda comenzó con los inicios de La Liga, cuando desafió la hegemonía porteña (de Ferro, puntualmente) y empezó a coleccionar títulos (87, 88 y 90). Un reinado que tuvo su pico máximo en la década del 90 y llegó hasta el 2003. Luego llegó una transición, con una sequía de seis años, pero en 2008 sucedió una resurrección de la mano de Rubén Magnano, el entrenador que recuperó la mística ganadora y ganó la Liga en el 2009. Un reverdecer que continuó con dos subcampeonatos hasta el 2011. Pero, de a poco, algo se perdió, algo se fue rompiendo, la fórmula quedó arcaica y los fracasos se sumaron al compás de la presión que genera un grande. Entre el 2012 y 2017, el Griego perdió (149 partidos) más de lo que ganó (147), no superó el 7° lugar en ninguna de las seis temporadas y tuvo resultados muy pobres para un histórico, incluyendo pelear por el descenso, como le pasó en las últimas dos temporadas, en las que terminó 15° (15/16) y 16° (16/17). Más allá de falencias deportivas, en jugadores y entrenadores, la génesis del problema parecía venir desde afuera, donde se notaba una conducción personalista, con poca paciencia y una desafortunada toma de decisiones en armado de planteles y elecciones de cuerpos técnicos. Pero el tocar fondo hizo que algo empezara a cambiar…

En mis últimos dos años de carrera, mientras meditaba el retiro, fui dándome cuenta cuáles eran los problemas que teníamos y en qué debíamos cambiar si queríamos volver a ser un Atenas protagonista”. Bruno Lábaque no precisa una fecha exacta ni recuerda un momento de quiebre, pero sabe cómo fue el proceso entre colgar las botitas y ponerse la pilcha de dirigente para comenzar con la resurrección del Verde de barrio General Bustos. “En ese último tiempo como jugador tuve que parar muchas balas que no me correspondían, demasiadas cosas recaían en mí porque éramos pocos y no quería llevarle preocupaciones a mi viejo. Fue una época difícil, pero me sirvió para ir armando un proyecto personal para cuando ya no jugara. Anotaba cosas, sobre todo en los viajes con el equipo, charlaba con gente con experiencia, investigaba y leía. Así me empecé a dar cuenta cómo podía ayudar a mi amado club desde otro lugar”, cuenta. Hoy, apenas meses después de su asunción como manager, un nuevo cargo en el club, Atenas volvió a ganar como antes (está 4° en las posiciones, ya superada la mitad de la temporada) y a codearse con los mejores. Y, lo más importante, que desde adentro aseguran que este nuevo camino elegido por Lábaque ha potenciado lo deportivo. “Sin dudas que los cambios organizativos han ayudado a lo que vemos hoy en la cancha”, asegura Nicolás Casalánguida, el primer entrenador en mucho tiempo que llegó antes de armar el plantel y que recibió las libertades para poder hacerlo.

Felipe Lábaque, padre de Bruno, fue el hacedor de gran parte del imperio Atenas. Tuvo acompañantes importantes, como Eder Baralle y Antonio Brkljacic, pero Felo ostentó siempre gran parte del poder por su carácter, pasión, visión y contactos para juntar grandes presupuestos para la temporada. Pero, con el tiempo, las malas campañas dejaron expuestas su personalista forma de actuar y una explosiva personalidad. Quizá por eso o tal vez por sus ganas de intentarlo en otro ámbito, Felo se volcó a la política (hoy es el vice intendente de Córdoba) y el club quedó sin su liderazgo en el día a día. Así fue que Bruno decidió hacerse cargo. Y lo primero que hizo, además de armar un boceto con ideas, fue juntarse con su padre. “Le conté lo que creía, en lo que veníamos errando y cómo yo lo podía modificar. Y él me dio vía libre”, relata el ex base que se retiró luego de haber logrado cinco títulos de LNB y siendo el quinto con más partidos y el cuarto con más temporadas (21) en la historia de la competencia.



Esa vía libre de Lábaque padre significó libertades totales para hacer y deshacer. Y a Bruno no le tembló el pulso. Primero creó el cargo de manager para comandar desde ese rol. Y luego empezó a bajar línea. “Fuimos entendiendo y, sobre todo, convenciéndonos que había que adecuarnos más a esta época. Y, a la vez, fuimos viendo cómo otros clubes habían ido creciendo. Como yo siempre fui partidario de imitar los buenos ejemplos, lo hicimos”, explica Bruno sin precisar cuáles, aunque sin dudas que Weber Bahía Basket fue una referencia. Con 40 años a él no le fue tan difícil, pero a Atenas, como club, le costó aceptar la nueva oleada. Se nota en las palabras de Felo. “No me gusta que hable del nuevo Atenas. Seguimos siendo la misma institución coordinada con el mismo esquema de trabajo de los últimos 20 años. Sólo hay áreas nuevas, que le dan más especificidad a distintos puntos de trabajo, pero la esencia es la misma. Eso no cambió en absoluto”, asegura quien prefiere dejar la autocrítica para otro momento pese a los últimos fracasos. “Mi estilo sigue siendo el mismo, lo que varió fue la coyuntura. Primero, hoy hay muchos equipos con enormes presupuestos apoyados por el estado. Y segundo, siento que el éxito no sólo puede medirse desde lo deportivo, sino también desde lo institucional. Atenas sigue siendo exitosa más allá de que no haya logrado tantos resultados deportivos como en el pasado”, sentencia Lábaque. Bruno, sin contradecir al padre, admite que hubo que empujar bastante. “No es fácil cambiar una forma de trabajar de tantos años de dirigentes que han llenado de éxitos la historia del club. La idea siempre fue sumar cosas nuevas o modernizadas, a la manera de trabajar ya instalada anteriormente”, detalla el hijo del mandamás.

Lo bueno es que Felo confió en Bruno para que pudiera ayudarlo. “A lo primero que apunté fue a crear nuevas áreas de trabajo con gente especializada, que sabía que le podía sumar mucho al club, y así realizar un trabajo sectorizado para alcanzar mayor eficiencia. Lo que me interesaba era descomprimirle a mi viejo el laburo de tantos años, porque el club será siempre su quinto hijo y él se preocupa mucho... Me parece que, con estas ideas, encontré la manera de ayudarlo. Entre varias personas, con él a la cabeza, queremos volver a poner a Atenas en los primeros planos deportivos e institucionales”, comenta dejando claro que el líder sigue siendo su padre. “Todas las decisiones importantes pasan por él y la Comisión Directiva, lo que le filtramos son los temas quizá más específicos de un área y para eso trajimos a profesionales que puedan resolverlos”, explica. El detalle de un grupo más numeroso es el siguiente.

Manager: Bruno Lábaque
Prensa: Javier Ciani - Mirco Brkljacic
Departamento físico: Mario Di Santo - Leandro Lardone
Fisioterapia: Diego Ortiz
Nutrición: Sonia Polidori
Logística: Ricardo Borsini
Minibásquet y Proyección: Ariel Segura - Marcelo Misteró
Pensión: Eder Baralle

“Sumamos gente muy capacitada en cada área para lograr que cada uno esté bien enfocado en lo suyo. Mi idea es darle confianza y libertad a cada uno. Mi viejo está feliz, porque observa lo que me pidió: que se formara un equipo que tuviera unidad y trabajara con alegría y armonía”, explica Bruno sobre esta nuevo grupo de trabajo. Los elogios internamente van más hacia la dupla Ciani-Brkljacic en Prensa y a Di Santo en la parte médica. “La verdad es que Bruno nos da mucha bola y libertad, más allá de los contratiempos lógicos de una sección nueva”, explica Ciani, que se hizo cargo de un área (de periodistas) que antes manejaba, increíblemente, el gerente del club… “Creímos que era necesario el armado de un departamento de prensa para volver a llevar a Atenas a los medios de comunicación y así recuperar un lugar que se había perdido los últimos años a raíz de los resultados deportivos negativos. Se buscaron dos periodistas profesionales y los conseguimos, con el agregado de que ellos tienen un sentido de pertenencia que priorizamos a la hora de elegirlos. Ellos sienten un gran amor por el club y así el empujón es más fuerte. Creo que este es otra de las decisiones exitosas”, asegura Lábaque. Ciani da un veredicto muy positivo de la gestión. “Bruno jugó muchos años y sabe bien qué necesitan los jugadores o técnicos. Cambió muchas cosas, se mejoró la gestión y la logística, la difusión y el marketing para que la gente vuelva a identificar y regrese a la cancha. Es un proyecto ambicioso y los resultados no llegaron por arte de magia. Son consecuencia de una planificación”, resalta.

La llegada de Di Santo, reconocido profesional de la Neurociencia y precursor en una distinta forma de puesta a punto física, viene siendo vital en la prevención de lesiones y, cuando se producen, en la recuperación de los jugadores. “Ha sido una gran adición, que jerarquiza el trabajo del cuerpo técnico y nos ayuda mucho”, asegura Casalánguida sobre un Di Santo que trabaja sobre un componente llamado tasa de errores que va recogiendo información para saber cuán cerca o lejos están los jugadores de lesionarse. El mejor ejemplo del éxito de esta modalidad es que Atenas no ha tenido lesionados en más de cinco meses. Apenas sufrió la de Romano en el hombro, pero fue por un enganche con un rival. Los jugadores reconocen el esfuerzo de la dirigencia. Y el acierto de haber sumado a otros profesionales que potencian su rendimiento. Como lo admite Juan Pablo Cantero. “Lo de Mario fue una apuesta muy interesante y valiosa. Haber sumado a la nutricionista. Se ha generado un equipo fuera de la cancha que es para copiar y eso, a nosotros, nos brinda confianza y tranquilidad”, resalta el base.

Otro de los grandes cambios fue aceptar que aquella filosofía de elegir primero los jugadores y luego al entrenador ya no funcionaba más. “Sí, esa fue mi postura durante años pero escuché lo que se decía (de mí) y tomé otra posición, básicamente dejar que el entrenador armara el equipo para que luego la responsabilidad la asuma mayoritariamente él”, explica Felo sobre la decisión de inclinarse por Casalánguida con el suficiente tiempo de antelación para que pudiera seleccionar a sus dirigidos. “Esa determinación la consensuamos con mi viejo. Buscamos a un técnico prestigioso y con autoridad para que sea responsable del armado. Y hoy no tengo dudas que esa decisión y la elección fue uno de nuestros mayores éxitos. Es un placer trabajar con Nico porque te hace las cosas mucho más fáciles. Comenzamos siendo compañeros de trabajo y hoy, de mi parte, puedo decir que siento una amistad”, resalta el manager. Casalánguida admite que, cuando lo llamaron, le gustó el desafío, aunque sabía que no era una misión fácil. “Antes de llegar lo veía como un desafío inmenso, por el grado de complejidad de la situación. Hablamos de un grande del deporte nacional en crisis deportiva hace años, una institución que es referencia de logros históricos a nivel internacional que no podía estabilizarse, pese a que no dejaba de intentar formar planteles importantes. Eso me motivó. Además, la propuesta de Bruno fue convincente, porque su objetivo era claro (reposiciones a Atenas) y su búsqueda, progresiva y con paciencia; conjuntamente con una idea de hacerlo con un buen plantel aunque incluyendo a jóvenes con proyección”, resume el coach, que venía de una campaña muy floja con Obras y buscaba una revancha.

Pero, claro, lo que más sedujo a quien ya ha sido campeón de La Liga fue la seguridad que Bruno le dio acerca de una decisión histórica en la dirigencia. “Fue importante que Bruno y Felo confiaran en mí para delegarme la posibilidad de conformar el plantel y el cuerpo técnico. Eso fue un cambio abrupto en la tradición del club, pero a su criterio era una necesidad vital. Igual, no es que hice solo... Cada fichaje lo fuimos conversando, viendo el presupuesto y las posibilidades que había en el mercado. Para eso viajé a Córdoba con mucha antelación a la pretemporada y empezamos a armar el rompecabezas. El armado del plantel es un arte fundamental de una temporada y para transformar la realidad de los últimos años debíamos acertar en las combinaciones que eligiéramos. Hoy podemos decir que lo hicimos muy bien”, dice Nico. Cantero, como voz del vestuario, también agradece esta decisión de la dirigencia. “Años anteriores, desde afuera veía demasiados cambios de técnicos y jugadores. Y cuando se toca tanto es difícil lograr una química de equipo. Yo, al menos, me gustan los procesos largos, de años. Y Atenas no se manejaba de esa forma. Es clave soportar los malos momentos y hoy está mejor en eso. Se dio un paso adelante, existe una mayor confianza y paciencia”, asegura JP. En esa línea va Casalánguida. “Los cambios de la dirigencia fue notorios, desde la elección de Bruno, pasando por modernizar la estructura y siguiendo con la toma de decisiones. Yo noto otra paciencia, otra seguridad en la toma de decisiones. Veo una dirigencia que confía y respalda un trabajo”, opina el DT.



Lábaque hijo cuenta que la idea es ir paso a paso. “Esta temporada se buscó priorizar un buen grupo humano y contemplar en el equipo una mezcla de gente joven con jugadores de experiencia, pero no tan mayores de edad. Entendimos estos cambios como posibilidad de volver a los primeros planos”, explica. Ciani, como jefe de prensa, evalúa como grandes aciertos los fichajes de tres extranjeros conocidos, rendidores y complementarios como Sims, Meyinsee y Roquez Johnson, la formación de un gran grupo humano (“El mejor que yo he visto, con mucho compromiso y ambición”, subraya) con líderes de vestuario como LoGrippo y Cantero y la participación importante de jóvenes pujantes como Leo Lema y Mateo Chiarini. Casalánguida destaca lo que ha conseguido en la cancha este nuevo Atenas. “El equipo ya tiene un sello propio. Pasaron siete meses desde que nos propusimos ganar y jugar mejor y hoy, ya con más del 50% de la fase regular, podemos decir que lo hemos logrado. Lo hicimos en base a tres pilares: intensidad, rotación y altruismo. Cada partido fue una búsqueda para reposicionar a Atenas en toda la temporada, no sólo en un tramo. Ya cumplimos algunos objetivos y siento que podemos ir por más, porque noto un margen de mejora. Hace días decidimos ocupar la ficha vacante que teníamos (Rose) y ojalá pueda darnos un salto de calidad”, analiza el coach, quien cree que el grupo comprendió un mensaje que él le bajó ni bien llegó al club.

“Entendieron que la presión que significa estar en un lugar como Atenas debía transformarse en motivación. Es exigente estar en un equipo con mucha tradición e historia, pero si lo convertís en incentivo, todo se potencia. Y eso siento que pasó, incluso con chicos como Chiarini y Lema, quienes son protagonistas siendo muy responsables pese a su juventud. Todos se dieron cuenta que tenemos una oportunidad única porque si Atenas vuelve a los primeros planos, no será una temporada más”, argumenta el entrenador que acaba de cumplir 38 años.

Casalánguida no tiene dudas que lo de afuera ayudó a potenciar lo que pasó en la cancha. “Sin dudas, ya estamos en condiciones de decir que Atenas hizo un gran cambio y que volvió a ser un equipo competitivo, que aspira a seguir entre los mejores, con mesura pero sabiendo que se puede”, asegura. Bruno, por lo pronto, pisa un poco el freno. “Por el momento el único y principal logro que hemos conseguido es que se vuelva a hablar de Atenas de manera positiva. Yo siento, sin dudas, que estos cambios colaboraron con lo deportivo, pero sé que seguramente ahora se habla de este nuevo camino porque hemos vuelto a ganar. No me sucede a mí, porque pase lo que pase voy a seguir profundizando este proyecto que tenemos a cuatro años”, asegura. Atenas, que ha profundizado el trabajo de la cantera, tiene proyectada la finalización del estadio, la climatización de la pileta, la creación de una escuela, el desarrollo de los jóvenes en todas las áereas y, por supuesto, intentar volver a poner al club en los primeros planos nacionales e internacionales. “Vamos paso a paso”, informa Bruno, que además hizo el contacto con La Rioja para que Atenas juegue algunos partidos de local en esa provincia buscando plazas para expandir esa pasión.



Todos en el club destacan cómo todo mejoró desde la llegada de Lábaque. “Yo no soy objetivo hablando de mi hijo, pero creo que no hay nadie que no te diga que con Bruno se mejoró la toma de decisiones, que su llegada ha sido una gran contribución para Atenas”, dice Felo. Cantero cree que la figura de Bruno, además, le dio una imagen de mayor compromiso e identidad, que volvió acercarse a la gente a la cancha. “Noto más interés de los hinchas. Ellos notan lo que se viene haciendo y se comprometen más, porque además ven un equipo que les responde, que está unido y ha vuelto a disfrutar. Bruno tiene capacidad, refleja compromiso y va por el buen camino. Hay cosas por mejorar, sin dudas. Pero Bruno, como ex jugador, se da cuenta de algunas que muchos dirigentes no tienen en cuenta y todo eso suma mucho”, argumenta el armador.

Por lo pronto, los ansiados cambios organizativos llegaron en Atenas y la Liga Nacional vuelve a tener a su club más ganador compitiendo de igual a igual con los mejores.

Julián Mozo escribe columnas para la web de La Liga y es el responsable la sección “Pasó en la Liga”. Trabajó 18 años en el Diario Olé, cubre Liga Nacional desde 1996 y es el comentarista de la NBA en DeporTV. Cubrió 3 Mundiales de básquet, cinco finales NBA y un Juego Olímpico, entre otros torneos y competencias. En Twitter e Instagram podés encontrarlo como @JulianMozo.

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