Informes Especiales · 26 de Enero de 2018

LNB · · C Español

En el lugar y el momento adecuado

Sus protagonistas dicen que Centro Español es de esos clubes en los que se puede pensar y hacer, que es un lugar único y con una energía especial en el centro de una ciudad que aumenta su población de manera exponencial día a día. Otra historia de La Liga Argentina.

Por David Ferrara

A veces los tiempos coinciden, las ideas confluyen y simplemente los destinos se entrelazan en una conjunción con resultados increíbles. Pasa de tanto en tanto, es algo esporádico, fácil de soñar pero difícil de conseguir. Y está ocurriendo en Plottier.

La ciudad recibe por día a cinco familias nuevas. Hay esperanza de trabajo, de crecimiento, y mucha gente se está volcando a la zona”, cuenta Mario Sepúlveda, el Señor de los Ascensos en el básquet argentino y el hijo pródigo de una provincia que lleva el básquet en la piel.

El yacimiento Vaca Muerta, sus derivaciones y otros emprendimientos autóctonos generan atracción en una región que se masifica y hoy la localidad que dista a 20 kilómetros de la capital neuquina respira un aire de optimismo. Centro Español no es la excepción, porque de correr serio riesgo de dejar la actividad, pasó a ganar seis campeonatos regionales, a terminar quinto en el Torneo Federal y a participar con éxito de La Liga Argentina en un torbellino de emociones sin pausa que intentan analizar sus protagonistas. Y lo hacen con el alma en la voz, porque en cada frase se refleja un proceso de identificación y pertenencia impresionante.

Matías “Toto” Resa es el vice del “Torito” y el encargado del equipo que participa en La Liga Argentina. “El club tiene 54 años y su única actividad es el básquet. Tuvimos algunos años malos y en 2014 creo que pasamos nuestro peor momento, porque estuvimos cerrados a punto de no jugar ni en formativas, lo que para un club con mucho arraigo en la ciudad hubiera sido muy duro. Con un grupo de padres tomamos la posta para poder jugar y la condición era contratar un buen entrenador, full time, que se dedicara de lleno al club para rearmar las inferiores. Se dio la casualidad de que Boty estaba en la zona y Mario hizo el acercamiento”, cuenta Todo. Mario es Sepúlveda, ya se ha dicho, y Boty es Mauricio Santángelo, el entrenador que decidió por ese entonces retornar a su tierra por razones personales. Destinos cruzados, ideas que se iban a encontrar, aunque parezca increíble.

“Cuando acordamos que Boty de haga cargo del equipo, me planteó si en un futuro teníamos intenciones de jugar el Federal o una categoría superior y le dije que ni en el corto ni en el largo plazo se podía. Pero la situación nos superó. Salimos campeones de seis torneos regionales, crecimos mucho en inferiores y muy rápido con la llegada de Patricio Denegri y Claudi Frattoni, se agregó la rama femenina de la mano de Mario Llanan. Fue una revolución y decidimos premiar a los jugadores y al club con la chance de jugar el Federal”, relata Resa, quien se ocupa en destacar que los recursos de las formativas y de los equipos profesionales se obtienen por carriles diferentes, mientras que destaca el apoyo provincial y municipal más el creciente acompañamiento privado para sostener el proyecto.

El quinto lugar en el Federal los animó a más y cuando llegó la propuesta de La Liga Argentina el temor le dejó paso al deseo y fueron por más. Plottier crecía y Centro Español también. Eso sí, la esencia y el objetivo eran los mismos.

“Es un club muy familiar. Tratamos de que todos se sientan cómodos y representados. En los viajes tratamos de lleva a chicos de las inferiores, a jugadores del equipo local o incluso a allegados a la institución. Que vivan la experiencia”, afirma Resa, quien sabe que hay una identificación de la región con el equopo: “De los 9 mayores hay 6 que no había jugado Liga nunca y 5 son de Neuquén. La idea es que haya jugadores de la provincia, por un tema de presupuesto pero también por identificación”.

Los títulos locales motivaron mucho. Los títulos no son el fin, pero sí la consecuencia del buen trabajo realizado por la dirigencia y el club. La gente se volcó y se ve por la calle a personas con la camiseta del equipo. Jugamos a cancha llena de local y en condición de visitante también nos acompañan. Por eso aunque nuestro objetivo apunta más a la formación, pensamos en una competencia nacional como un premio”, coincide Santángelo, quien abre el corazón y explica por qué después de una vida construyendo su carrera como entrenador en aquel momento había vuelto a casa: “Con mi mujer empezamos a buscar un hijo, no podíamos y nos enfocamos en eso y modifiqué la situación de vida nómade que generalmente uno tiene en esta carrera. Decidí quedarme cerca de Neuquén, hacer la casa en Plottier, y hoy disfrutamos a Genaro, que tiene cuatro años y medio”.

Ahí apareció el “celestino” Mario Sepúlveda, padrino de la institución, que unió destinos. Un club que estaba caído se masificó y en poco tiempo llegó La Liga Argentina.

Como no podía ser de otra manera, Sepúlveda fue una de las fichas del equipo: “Mario le marca el camino a los jugadores y a mí es una de las ligas en la que más tiempo me ha tocado dirigir. Sabemos que es un torneo muy duro, pero lo estamos disfrutando y proyectando para que se extienda en el tiempo. Queremos crecer en infraestructura. Ya se está pensando en un estadio más grande, en ampliar la parte social del club porque es una ciudad en la todos los días recibimos chicos que vienen a jugar al básquet y tratamos de hacerlos parte de esta gran familia del Torito. Y queremos tener proyección también en el femenino. El objetivo es poder decir que vamos a seguir y Dios quiera que en algún momento podamos llegar ala máxima categoría. Hay una cadena de crecimiento en estructura y también en la base de inferiores”.

“En el primer año se hace hincapié en la técnica, en el segundo es llevar la técnica a la intensidad, en el tercero hacer jugadores más fuertes, en el cuarto año volver a los jugadores más tácticos y en el quinto enseñarles a ser estratégicos”, explica Santángelo, quien regala dos frases que bien podrían ser el eslogan del Torito. “Al club lo vivimos como una familia, pero los directivos lo manejan como una empresa”, destaca y luego resume: “Centro Español es de esos clubes en los que se puede pensar y hacer. Por eso estamos tan identificados todos”.

Lo grafica Valentín Burgos, que llegó en esta campaña, por recomendación de… Sí, adivinó, de Mario Sepúlveda. “El contacto lo tuve gracias a Mario porque jugamos juntos en Hispano. Estaba esta chance de que jueguen Liga Argentina y sabía que era un club familiar, que se preocupaba mucho por los chicos. Me contrataron y me dieron la posibilidad de ser parte de este proyecto que es muy lindo, con mayoría de jugadores nuevos en la categoría. Estoy muy contento porque desde el primer día que llegué me atendieron como en mi casa. Es un lugar acogedor y la gente te trata muy bien”, afirma Burgos.

Y es Sepúlveda quien toma la posta para resumir: “Los pasos fueron gigantes y muy sólidos, lo que hoy nos da la posibilidad de jugar en este nivel. En la zona el básquet creció mucho y Centro Español fue el que más lo hizo en este último tiempo. Es competitivo en todas las categorías, y sumando al femenino también. El equipo está adaptándose a la categoría y cada vez nos vamos sintiendo mejor, no hemos sufrido derrotas holgadas y eso nos hace pensar que siempre estamos a la altura de los rivales”.

A cada uno de ellos lo apasiona y emociona hablar de Centro Español, pero a Agustín Llanan el afecto se evidencia palabra a palabra: “Llegué a los seis años y nunca más me despegué. Vivo ahí básicamente desde que era cebollita. Pasé toda mi vida más tiempo ahí en el club que en mi casa. Jugué una Liga Provincial en Entre Ríos y también pasé por Cipolletti, pero volví para el torneo local y se dio esto del Federal y después lo de La Liga Argentina. Es un orgullo ver al club ahí. Es muy grande incluso para la ciudad, recontra positivo, ser parte de esto, formar parte de eso. Es cultural, el Centro Español es Plottier. Lo tomo como una gran responsabilidad porque hay que representar bien al club y dejarlo bien parado”.

Y entonces, que explique Llanan cómo es Centro Español: “Es un club de básquet, justo en el centro de la ciudad, si hay partido no pasa desapercibido. Es chiquito pero acogedor y la energía que se siente ahí no la sentí nunca en otro lugar. Es un club muy cálido, la cancha es distinta, tiene un no sé qué. Quizás sea yo que estoy enamorado de club, pero es único y la gente lo hace único, es muy especial”.

Plottier crece, Centro Español también. Con pertenencia y un amor profundo. Pensar que la cosa venía mal cuando varios destinos se cruzaron para siempre y nació algo increíble.

*David Ferrara fue productor periodístico de las transmisiones televisivas del Torneo Nacional de Ascenso durante diez años. Periodista del diario El Ciudadano y La Capital, de Rosario. Docente en Tea Rosario y en Ieserh Rosario. En Twitter @davidferrara35

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