Informes Especiales · 27 de Octubre de 2017

· Dep Norte

Con rumbo definido

Norte de Armstrong se presentó en la Liga Argentina con victoria en una noche que quedará en la historia de la ciudad santafesina. Sus secretos, sueños y vivencias

Por David Ferrara

Cuentan que en Armstrong el martes por la noche el silencio era total, de esos que dicen algo. No es que habitualmente haya mucho ruido, pero esta vez, esa noche, nada se movía por las calles de esta ciudad inmortalizada por Delfo Cabrera a la que se llega por la Autopista Rosario-Córdoba, unos kilómetros después de Cañada de Gómez.

¿Justo a Cañada había que nombrar? Armstrong, en básquet, forjó sana envidia de la mística ganada por Sport en la Liga, pero tomó de manera apasionada el guante y aceptó el desafío de crecer. Ojo, Armstrong es Norte. Y Norte es Armstrong, al menos en básquet.

Dicen que el martes las calles estaban desiertas, que ni los perros andaban hurgando en los tachos de basura ni el viento se animaba a sacudir la calma con su habitual suspiro sobre los árboles.

Era el día ansiado, la noche esperada, el partido anhelado, el sueño cumplido y las mil frases empalagosas que se quieran inventar o repetir. Todos, los de básquet, los de tenis, los de fútbol, los de rugby y hasta los de bochas estaban en el “Jorge Ferrero” para ver el debut de Norte en La Liga Argentina. El pueblo grande o la ciudad chica (usted elija) se movilizó para estar en horario, para llenar el estadio y para decir presente en una noche que quedó en la historia.

Pero no fue el primer hito para este equipo, este plantel, este cuerpo técnico. En apenas un par de años Norte pasó del torneo local de la Asociación Cañadense a la Liga Argentina, ganando certamen casero, Liga Provincial y Torneo Federal en un abrir y cerrar de ojos, y dejando en la zona y después en el país una estela de buen juego que empezó a trasladar a la segunda categoría nacional. Sin secretos, sin fórmulas complicadas, tan simple y tan difícil como jugar al básquet, y jugar lindo.

“Cuando llegamos al club para jugar el federativo hace un par de años, la verdad que se formó un grupo muy bueno y eso fue clave. Sabíamos que había material para ganar la Liga Provincial de Santa Fe, pero cuando ascendimos al Federal ya fue otra cosa porque ni nosotros ni nadie imaginábamos hacer tan buen torneo en tan poco tiempo. Fuimos molestos para todos. Nuestra amistad fue un plus y así suplimos el bajo presupuesto y falta de talla”, relata Gallegos, o Cartu (anoten o memoricen porque lo van a escuchar seguido).

El silencio abrumaba afuera, pero adentro del Ferrero la euforia explotó y la ansiedad le ganó a todos con un inicio chato, de esos erráticos que generó nerviosismo cuando Sandrini adelantó al rival, Echagüe de Paraná. Pero llegó el empate y los primeros puntos de la historia de Norte en la categoría de la mano de Jonatan Torresi. Es sin h, presten atención porque la rompe hace rato. Pero se sabe, lo que no se ve a nivel nacional a veces es como que no existe.

Después llegó la magia de Rodrigo Gallegos (es con la s al final, anoten también). Y el partido se fue quedando en casa, el público explotó con las volcadas de Martin y Norte empezó a hacer ruido.

“La verdad fue que se vivió algo especial desde muy temprano, se respiraba algo especial, fue un día histórico y un debut soñado para todos. Hubo mucha gente apoyando, ex compañeros que vinieron y la cancha explotada, un marco sensacional”, cuenta Franco Borsellino, rosarino que juega desde hace algún tiempo en Norte y que no siempre vivió momentos felices: “Este debut lo viví con mucha alegría, tenía una ansiedad linda, y un poco que no caía en la magnitud de lo que estábamos por jugar. Pasé muchas cosas en Norte, entre idas y vueltas hace seis años que juego en el club y pasamos desde una ráfaga mala de perder finales a lograr todo esto en un par de años”.

En este ciclo de Norte hay muchos nombres relevantes, pero pueden apuntarse tres como los forjadores del concepto, de la apuesta: el entrenador Alejandro Cupulutti, su asistente (mucho más que un asistente) Andrés Scipioni y el directivo Álvaro Gómez.

Sabía lo que iba a vivir la ciudad, el club, pero nosotros quisimos abstraernos de todo, trabajar para conocernos como equipo, en una pretemporada de dos meses que permitió incorporar a la idea del equipo a los jugadores nuevos”, comenta Cupulutti, quien se niega a hablar de secretos para el éxito, pero reflexiona sobre la forma en la que recorrieron el camino hacia la Liga Argentina: “Nosotros vinimos a Norte a darle una identidad y se dieron los objetivos. El tema ahora es que el equipo se acostumbre a la categoría y que, sobre todo, el club lo haga. No me hago el misterioso, todo el mundo gana y todo el mundo pierde. Tenemos una manera especial de jugar o de tratar de jugar. Hubo jugadores que lo hicieron a la perfección y tratamos de reemplazarlos con otros que tuvieran ese perfil. Es creer en lo que hacemos, ser constantes, apoyarse en las virtudes del compañero. La raro y bueno es haberlo sostenido en el tiempo, cambiando nombres incluso, pero respetando lo que pensábamos”.

Scipioni, en tanto, amplifica el plan: “Siempre buscamos jugadores que se adapten a nuestra idea y tuvimos la suerte de acertar. Encontramos intérpretes para tocar la música que nos gusta. Respetamos sus trabajos o el estudio de los chicos, pero coordinamos para trabajar de manera profesional, porque si bien la idea era jugar dos o tres temporadas el Federal para asentarnos, ahora asumimos esto con mucha alegría y seriedad, con pasos cortos pero firmes. Queremos establecernos en la Liga Argentina y trabajamos de la misma manera en formativas porque creemos que eso dará frutos”.

Ya la noche se extiende y las bocinas ganan las calles. Mientras en el Ferrero se multiplican los abrazos y las sonrisas parecen eternas, hay gente que sigue trabajando, acomodando, cumpliendo tareas que muchas veces no se ven. Álvaro Gómez es uno de ellos y está en el circo desde hace rato, desde que Norte no era este Norte.

Norte es básquet. Cada paso que dimos siempre fue pensando en más. Este deporte nos apasiona y nos gusta progresar, ir por nuevos desafíos. Queríamos jugar esta categoría y nos íbamos entusiasmando porque en todas las canchas la gente quedaba sorprendida de cómo jugaba el equipo en el Federal. Nos sentamos en una mesa, sacamos unos números y cuando el equipo ascendió no dudamos nunca en jugar la Liga Argentina”, acepta y se apasiona: “Nosotros representamos a una ciudad. No somos cinco, seis o cien personas. Llevamos a Armstrong a todos lados, en las ciudades chicas es así, no sé si superamos los 15 mil habitantes. En el partido debut estaba toda la ciudad metida en el gimnasio, hoy estamos en los diarios a nivel nacional y lo logramos porque somos muchos atrás de este equipo, cada uno con una función, hemos logrado apoyo de todos, el acompañamiento de la Asociación de Cañada y de la Federación de Santa Fe y estamos viviendo algo histórico, que va a quedar en el recuerdo de los chicos como yo me acuerdo de aquel equipo en la vieja B, con los Heck, Baleani, Calvente o Chaila. Estamos haciendo historia. Nunca dudamos de que el momento era ahora”.

Es de madrugada y ahora sí el silencio tiene lógica, ya no estremece ni abruma y algún que otro grillo rompe la monotonía. Armstrong duerme. Y sueña.

*David Ferrara fue productor periodístico de las transmisiones televisivas del Torneo Nacional de Ascenso durante diez años. Jefe de Deportes del diario El Ciudadano de Rosario. Docente en Tea Rosario y en Ieserh Rosario. En Twitter @davidferrara35

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