Informes Especiales · 04 de Enero de 2017

Boca Jrs.

Lucas Gargallo, por Pipa Gutiérrez

Los jóvenes protagonistas de La Liga bajo la lupa analítica de Juan “Pipa” Gutiérrez. En la quinta entrega, te contamos cómo juega Lucas Gargallo.

Por Juan Gutiérrez

No sé si hay algo que me genere más rabia, a la hora de discutir sobre básquet, que quien hable (o escriba) intentando demostrar su conocimiento alejándose de las obviedades. Porque, salvo excepciones, generalmente termina opinando una tontería digna de museo. En Turquía 2010 le ganamos a Brasil porque Luis Scola metió 37 puntos. No dejes que ninguna otra "clave", encontrada por un "especialista", te nuble.

¿Es una obviedad hablar de la personalidad en una columna sobre jóvenes que destacan en una liga profesional de básquet? LA RESPUESTA ES SÍ.

Resulta que el protagonista de esta semana tiene personalidad como para donarle a todo aquel que ande buscando.

El básquet de Boca lleva varios años en la zona baja de la Liga, con menos presupuesto que en su época dorada (fue campeón 3 veces). Como si no fuera suficientemente difícil para los jugadores ponerse la camiseta de un club tan importante.

Retrocedamos a diciembre de 2015. Orlando Salvestrini anuncia que Boca no jugará con extranjeros el resto de la temporada. Se hicieron fuertes los rumores que hablaban sobre una posible venta de la plaza y había que enfrentar la segunda parte de la Liga con un equipo diezmado por lesiones y cortes. ¿Cómo reaccionó Boca? A lo Boca.

Se llenó La Bombonerita de gente que expresó con fuerza que "el básquet no se toca" y con esa fuerza el equipo se comprimió y se fortaleció.

En ese contexto afloró la personalidad de Lucas Gargallo. Que se convirtió en el favorito de la gente que fue a la cancha a bancar a los pibes que tenían por delante tamaña empresa.

Gargallo está al servicio del conjunto, haciendo lo que haga falta. Es un comodín silencioso que aporta 4,2 valiosos rebotes por juego (3º en su equipo).

Ven en él la misma solidez que vio Adrián Capelli entonces y Ronaldo Córdoba ahora. Es un jugador muy difícil de describir, difícil de etiquetar en una posición, pero que seguramente todos los entrenadores quieren en su equipo, precisamente porque Lucas está al servicio del conjunto, haciendo lo que haga falta.

Muchas veces le toca encargarse del principal anotador del rival, y puede hacerlo con igual solidez de escoltas o de aleros. En defensa es un híbrido muy útil, tiene la velocidad necesaria para perseguir tiradores saliendo de mil pantallas y la fuerza para enfrentar aleros más altos. Es un comodín silencioso que aporta 4,2 valiosos rebotes por juego (3º en su equipo).

De igual manera trabaja en el ataque. Siempre suma y parece que no está. Seguro podría mejorar sus porcentajes de tiro, pero el aporte para su equipo es importantísimo. Lucas entiende el juego como un veterano, su juego es muy eficiente para su edad, no hace ni una de más ni una de menos. Su defensor no se puede dormir nunca, es muy bueno cortando por línea de fondo para definir cerca del aro. Y cuando los partidos se complican, es habitual ver a su equipo trabajar para generarle ventajas en el poste. Uno contra uno de espaldas siempre tiene ventaja, ya sea de tamaño o movilidad, a lo que suma un repertorio amplio de movimientos para anotar con altos porcentajes, ya sea con semiganchos o bandejas cortas y rápidas.

Un jugador surgido de la cantera de Boca que, con humildad y sacrificio, aporta tanto como un mayor o un extranjero. Un espejo para todos esos chicos que se ponen la azul y oro persiguiendo el sueño de jugar la Liga Nacional.

Por Juan Gutiérrez. Integrante de la Generación Dorada, medalla de Bronce en los JJOO de 2008, ex jugador de La Liga y la ACB de España. En Twitter @PipaGutierrez, en Instagram: PipaGutierrez4.

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